Prisión por agredir a los agentes que evitaron su suicidio

Alberto Mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La Guardia Civil lo agarró cuando se disponía al lanzarse al vacío desde la pasarela peatonal de la ronda de Sabón, en Arteixo

27 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Su cabeza no andaba nada bien en julio del 2009. Con 45 años, abusaba del alcohol y se convenció de que su vida no tenía sentido. Así que bebido se subió a la pasarela peatonal de la rotonda de Sabón, en Arteixo, y justo cuando se iba a lanzar al vacío, dos agentes de la Guardia Civil lo sujetaron. El hombre se encaró, les dijo que los iba a matar y empujó a uno de ellos, causándole pequeñas heridas. Fue procesado por ello y ahora condenado por un delito de resistencia y por una falta de lesiones. El juez le impuso cuatro meses de prisión, una multa y la obligación de acudir durante un año a un centro de desintoxicación.

Según la sentencia, el ahora condenado fue visto por una patrulla de la Guardia Civil de Arteixo encaramado a la barandilla de la pasarela de Sabón. Su extraña actitud llamó la atención de los agentes, que corrieron hacia él, sujetándolo fuertemente en el momento en el que el hombre se disponía a saltar. Entonces se produjo su inexplicable reacción. Se dirigió a los guardias amenazante. «Os voy a matar», les dijo.

Retirado a lugar apartado

Los agentes lo condujeron entonces a un lugar apartado para evitar que volviese a intentar lanzarse al vacío. Pero el hombre puso tal resistencia que les propinó un fuerte empujón. Uno de los guardias cayó al suelo, sufriendo una contusión y equimosis en el hombro izquierdo, una erosión en el codo derecho y una herida inciso contusa en el antebrazo derecho. Curó a los cinco días y no estuvo impedido para sus ocupaciones habituales, precisando para su sanación de una sola asistencia médica.

Facultades mentales

La sentencia destaca que en el momento de los hechos, el procesado tenía sus facultades mentales sensiblemente disminuidas debido al consumo excesivo de alcohol, padeciendo un importante problema de alcoholismo que el juez le pidió durante el juicio que se curase, que acuda a una clínica, cosa que el procesado aceptó y juró que se sometería a un tratamiento.

Asumió su culpabilidad

Durante el juicio, el hombre no discutió los hechos. Arrepentido por lo que hizo, asumió su culpabilidad, aceptando la pena impuesta, que aparte de los cuatro meses de prisión -no ingresará al carecer de antecedentes penales y al ser la condena inferior a los dos años- y el año de tratamiento en un centro contra el alcoholismo, incluye una multa de 60 euros por la falta de lesiones. Además, deberá indemnizar al Sergas por la curación del agente, que renunció a toda contraprestación.