A la espera de la inspección técnica oficial, los vecinos ya han hecho su denuncia pública sobre un inmueble con brechas en todas sus paredes
05 abr 2014 . Actualizado a las 14:18 h.Hubo otro tiempo en el que los turistas confundían la antigua cárcel con un monumento e intentaban pasar. Ahora, ya ni eso. Un cristal roto sobre la puerta principal, los restos de una cinta amarilla para impedir el paso y la vegetación que va comiendo hasta algunas zonas del antiguo párking interior no invitan a hacerlo. «En verano, sí se paran a preguntar por el estado en el que está», comentaba estos días uno de los vigilantes con los que cuenta el edificio para evitar okupaciones y con ello riesgos.
El inmueble lleva unos cinco años sin actividad, exceptuando alguna puntual en el primer momento, y su estado se agrava con cada temporal. La prohibición de acceso impide conocer el estado del interior, a la espera de que se realice la inspección técnica oficial que el Ayuntamiento solicitó a Interior, pero las ventanas lucen salvajes jardineras como si alguien aún las cultivase desde dentro. El tejado hace aguas, se han desprendido tejas e incluso uralitas y se temen posibles desplomes. Donde sí los hubo fue en parte del recebo del exterior de una de las alas y pasados los días allí sigue el vestigio del suceso en forma de escombros en el foso. Lo alertó hace días la asociación de vecinos de Monte Alto, siembre vigilante ante el estado de un inmueble para el que reclamaron un uso social desde que quedó vacío.
Por fuera, la situación también es preocupante. El muro exterior ha perdido piedras, las grietas campan por todo el recinto y la vegetación se abre camino en algunas partes provocando daños en las paredes. Hasta la alambrada metálica del recinto exterior ha desaparecido en algunos tramos y en otros está extrañamente cedida, como si alguien hubiera huido por allí. Las luminarias que rodean el edificio presentan una variedad de estados que daría para un catálogo: caídas, sin bombillas, sin parte de la estructura e incluso hay una con el cable peligrosamente suspendido. Hay otra valla, que separa el inmueble de la zona verde y evita caídas debido a la pendiente, pero ya han desaparecido varios tramos. Por el momento, no se esperan novedades para el inmueble, solo quizás más goteras.