Prohibido entrar en la Casa de Dios

Toni Silva BETANZOS / LA VOZ

A CORUÑA

La persiana del bajo apareció abollada esta semana, supuestamente por un intento de robo.
La persiana del bajo apareció abollada esta semana, supuestamente por un intento de robo. César DElgado< / span>

El dueño del local de una iglesia evangélica de Betanzos ya abandonada espera a que venza el contrato de alquiler para acceder al interior

08 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Un gran arco sirve de entrada para la Casa de Dios Universal en el barrio de la Ribera de Betanzos. Desde esta semana, la persiana metálica se presenta con una violenta doblez, como forzada. Se especula con un intento de robo, quizá un butrón. O a lo mejor solo un vehículo despistado que maniobró con nocturnidad y se marchó sin dejar una nota para evitar hacerse cargo de los daños causados.

Toñito Carabel es uno de los propietarios del local, pero tiene que conformarse con ver la desfeita desde fuera. El bajo está alquilado y al contrato aún le falta medio año para expirar. Los arrendados hace tiempo que no dan señales de vida y, según Toñito, «levan cinco meses sen pagar». Esta semana acudió al cuartel de la Guardia Civil de Betanzos pero allí le recomendaron que se necesitaba una descripción del local, de los posibles objetos sustraídos (en caso de que se confirmase el robo), en definitiva, que era el pastor evangélico encargado del local quien debía poner la denuncia. La situación entraba así en un bucle sin salida. Toñito, que regenta un local en la parroquia abegondesa de Meangos, siguió alguna pista hasta las proximidades del Puente Pasaje para localizar al pastor con quien había firmado el contrato. «Pero nada, nos teléfonos tampouco colle». Los vecinos de su local le confirmaron que ya hace meses que no hay celebraciones y en febrero optó por cortar la luz y el agua. «Pero entrar non podo, así son as cousas». Tampoco ha podido comprobar los daños de las crecidas del Mandeo en los últimos días. En los portales y negocios próximos la marea sí causó daños durante los dos últimos temporales. «Non sabemos se entrou a auga, se hai enchufes afectados, non sabemos nada e non podemos sabelo...»

Toñito Carabel y sus hermanos se hicieron con el local del Malecón cuando este era un restaurante chino. Acometieron entonces una profunda reforma para convertirlo en un bar con el objetivo de alquilarlo. Pero desde hace cinco años fue un pastor de la Iglesia Evangélica quien se lo alquiló. «Eles mesmos fixeron obra para adaptalo ás súas necesidades, a salas de reunión o todo o que precisaban», explica Toñito, quien asegura que durante las obras optaron por no cobrarles el alquiler. Una vez concluidas, aseguran que pagaron religiosamente, especialmente con el primer pastor. «Pero aquel marchou para o Brasil, veu outro e agora andamos así. Toca esperar. Ou que aparezan, non hai outra».