Los agentes emplearán lectores de matrícula para tramitar sanciones
27 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Desde el mes próximo la imagen de los agentes de la Policía Local tomando nota de los datos de vehículos en el talonario de multas empezará a pasar a la historia. Se acabó el papel de calco y el boleto azul en el parabrisas. El 1 de marzo empezarán a funcionar de otra manera. El concejal Julio Flores explicó que desde ese día los encargados de velar porque se cumplan las normas de circulación andarán armados de dispositivos digitales con cámaras.
Esos aparatos, similares a una pequeña tableta o PDA, podrán reconocer las matrículas y la sanción a los mal aparcados se tramitará de modo automático. Es decir, una vez apretado el botón de la cámara de nada valdrán los lloros y ruegos de los multados para frenar el proceso, que se hará de modo automático. Las sanciones llegarán a los domicilios de los infractores, que siempre podrán alegar en caso de que no sean ellos, de que les hayan robado el coche o de cualquier otra circunstancia que los exima de la responsabilidad administrativa.
En paralelo a la entrada en vigor de ese nuevo sistema -en unos dos meses deberá estar completamente implantado- comenzará la gestión del cobro de las multas a través de Emvsa, entidad a la que se le encomendó ese proceso para garantizar el cobro. Hasta no hace mucho, la mayor parte de los infractores no llegaron a pagar por infringir las normas. El objetivo ahora es lograr que el porcentaje de quienes abonan lo que les corresponde supere el 70 %.
«Lo más injusto que hay es que unos paguen multas y otros no», dijo el alcalde, Carlos Negreira, durante la presentación, ayer por la mañana, del plan.
Con todo, el objeto del cambio de sistema no tiene que ver con la intención de multar más, sino con la de hacerlo de un modo más eficiente.
En el PMUS se insiste, sobre todo, en la necesidad de concienciar a los ciudadanos de la importancia del cumplimiento de las normas para mejorar la convivencia. Por ello el gobierno local anuncia que pondrá en marcha diversas campañas que se marcan como objetivo luchar contra la doble fila y normalizar la relación entre conductores y ciclistas. «Hay que explicar a los conductores que el ciclista no es un medio ajeno a la calzada», dijo la edila Begoña Freire.
El objetivo global del plan es racionalizar el tráfico y el uso de los medios de transporte en una ciudad que se ha quedado pequeña y en la que los coches cubren una parte importante de su superficie y generan más del 80 % del ruido. No desaparecerán, pero serán menos.