Hace más de diez años que Nieves Ibáñez Pando comenzó a darse sus chapuzones en la piscina del complejo de Elviña. Está muy contenta con los beneficios que le reporta la natación, aunque cambiaría algunas cosas de las instalaciones.
-¿Por qué comenzó a venir a la piscina?
-Porque lo necesito y me viene muy bien venir a nadar a la piscina.
-¿Qué es lo que más le gusta de la piscina y lo que menos?
-En general, me gusta todo. Pero tengo que reconocer que hay muchas cosas que están mal. Por ejemplo, lo de la temperatura del agua de la piscina: un día la tienes buena, y al otro día congelada. Eso para la gente que tiene problemas de huesos no es nada bueno. Con el agua de las duchas también pasa un poco igual, unos días sale ardiendo y otros está congelada. En general, el mantenimiento deja mucho que desear en este complejo.
-¿Y qué opina de las clases?
-Yo solo vengo a aquagym lunes y viernes, y muy bien. Y oigo a la gente que está muy contenta con las clases y con el trabajo de los monitores.
-¿Viene sola o con su familia o amigos?
-Antes teníamos un abono familiar, pero desde hace unos ocho años me hice yo el abono mini, y vengo yo sola. Pero he hecho muchos amigos en la piscina y estamos todos juntos.