La comarca coruñesa registró en un mes tres raptos, uno de ellos frustrado
02 feb 2014 . Actualizado a las 16:10 h.Tal vez se dan casos en que los secuestradores buscan un ajuste de cuentas con alguien de su calaña, pero el problema es que en la mayoría de los casos, el secuestrado es un hombre decente y de posibles. Como lo es el empresario maderero de Cambre retenido en una pocilga durante cinco días, o el de Betanzos, al que tuvieron 24 horas en un encierro para sacarle los cuartos. Todo sucedió en un solo mes. Dos secuestros, a los que hay que añadir el intento de rapto de otro betanceiro esta misma semana; si bien la Guardia Civil investiga si se trata de un rapto o de una encerrona.
Hasta hoy, nunca fue la comarca coruñesa tierra de secuestros y eso se nota. Porque nuestros incipientes secuestradores no dan pie con bola. Siempre terminan cogiéndolos y liberando a la víctima. Pero su bisoñez no solo los convierte en carne de presidio, sino también en muy peligrosos. No saben moverse en esas aguas, se ponen nerviosos y el miedo a ser descubiertos o reconocidos por la víctima puede empujarles a matar poniendo el dedo en el gatillo. Tanto es así, que la Guardia Civil, cuando se encontró con el rapto del empresario de la madera, puso a trabajar a los mejores porque se temía que la inexperiencia de los delincuentes derivara en un final trágico. Así que la Unidad de Secuestros viajó desde Madrid y en cinco días resolvió el encierro.
No lo liberaron, pero sí cogieron al malo en el caso del empresario de Betanzos que sufrió un secuestro exprés a principios de diciembre. Lo retuvieron 24 horas y lo hicieron tan mal, que dejaron tal reguero de pistas que prácticamente entraron ellos solitos en el furgón policial.
¿Eso es todo? Ni mucho menos. A ese caudaloso río de secuestros en una comarca en la que casi nunca pasa nada hay que sumarle «las numerosas amenazas de rapto entre delincuentes, personas generalmente inmersas en el mundo del tráfico de droga». No se conocen porque no se denuncian, pero el secuestro en este tipo de mafias es muy habitual para reclamar una deuda o una partida de droga.
Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil hablan del secuestro como del delito más difícil de cometer. «No todos sirven y eso se nota», dicen. «El hecho de llevarse a la fuerza a una persona de la calle o de su casa, transportarlo kilómetros y encerrarlo en una habitación durante días, semanas o meses es asunto de delincuentes pertenecientes a bandas organizadas y especializadas», no vale cualquier malandro, que se pone nervioso a la primera de cambio, no tiene ni idea de cómo cobrar el rescate, ni siquiera de pedirlo. Vean sino a los secuestradores del empresario de Cambre, que hasta se presentaron en casa de la mujer para exigir el dinero.
Alarma
¿Es para preocuparse tanto secuestro en la comarca en tan corto espacio de tiempo? «De ninguna manera», aseguran desde la Guardia Civil. Achaca estos últimos episodios únicamente a la casualidad. No obstante, sí aprecian un cambio en los hábitos de los malhechores. Como si quisieran ascender en la rama de la delincuencia, aventurándose a empresas que antes desechaban por miedo a ser capturados. Saben que el rapto les puede dar mucho dinero y en poco tiempo.
Las autoridades están convencidas de que lo que ocurrió en este último mes quedará en anécdota, que los secuestros fueron hechos puntuales que no se repetirán. Por lo de pronto, en un mes se cometieron más secuestros o intentos en la comarca que en todo el 2012 y 2013.