El Ayuntamiento ha dado los pasos necesarios para que en el 2016 esté finalizada una de esas obras «imprescindibles», pero que por algún motivo enigmático nadie pone en marcha. La mejora de los accesos del Castrillón, un barrio muy castigado por sus deficientes comunicaciones, tenía que estar lista desde hace años, desde el siglo pasado en realidad.
El retraso a la hora de solventar esas carencias, que se hicieron evidentes cuando la acelerada urbanización de los años ochenta y noventa alrededor de la avenida de los Caídos engulló sin piedad casas y fincas rurales, ha contribuido al como mínimo pintoresco modelo urbanístico de la zona, que combina de forma nada armónica los bloques de pisos con fincas llenas de gallinas, lechugas o, en los casos de abandono, de maleza.
Algunos grupos políticos como EU han propuesto la creación de huertos urbanos en el Castrillón, pero ya existen de facto en gran parte del barrio, al lado de edificios de cinco plantas o de castigadas calles que acaban en pistas a monte.
A las obras de urbanización se une la de la construcción del polideportivo, lograda mediante un ingenioso mecanismo que permitirá que el Ayuntamiento levante una nueva infraestructura pública sin gastar un duro en ella. Al menos en eso consiste el acuerdo alcanzado con Mercartabria, una empresa del grupo Gadis, que levantará el polideportivo con piscina a cambio de la concesión de 1.600 metros cuadrados para uso comercial.
El gobierno local mata así dos pájaros de un tiro, al combinar la instalación de los equipamientos deportivos con una zona de compras que debería contribuir a dinamizar la actividad económica en el barrio, que con sus fincas vacías puede ser uno de los próximos puntos de crecimiento urbanístico.
Al menos los vecinos de la asociación O Cruceiro-Soto-Urbanización-Oza mostraron ayer su satisfacción con los planes del Ayuntamiento, que deberán llegar a buen puerto en el plazo de dos años. Suponiendo claro que no se produzca ningún problema con las obras o con la fórmula elegida para levantar el centro polideportivo. Ahora bien, si todo sale como está previsto, en dos años se solventará un problema de veinte.