La primera plantación tuvo lugar en 1911, con la ayuda de 400 niños
26 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Plantar un árbol siempre es un acto cargado de simbolismo. El 10 de abril del año 1872, en Nebraska, Estados Unidos, se celebró el primer Día del Árbol. Su objetivo era aumentar el aprecio popular por las especies arbóreas, dedicándoles una jornada especial al año. La idea fue del periodista y político Julius Sterling Morton, que durante décadas había defendido que lo mejor para refrescar el ambiente, estabilizar el suelo, protegerse del viento y reducir las tormentas de polvo que azotaban las llanuras de Nebraska era plantar árboles. Su iniciativa fue un éxito rotundo: ese día se plantaron más de un millón de árboles. Desde entonces se seguiría celebrando anualmente y la idea sería imitada en multitud de países.
El día 12 de marzo del año 1911, a las doce del mediodía, ya estaban formados en la plaza de Pontevedra unos dos mil alumnos y alumnas de las escuelas coruñesas. También se hallaban presentes las autoridades militares y civiles de la ciudad y un enorme gentío que había asistido a la convocatoria. El acto al que estaban convocados era la primera Fiesta del Árbol que se celebraba en A Coruña. Organizada por la Liga de Amigos, era una fiesta cívica, educadora y patriótica que pretendía inculcar en los escolares el amor y respeto al árbol. La prensa local recogió lo sucedido.
Tras el discurso inaugural, y para dar ejemplo, las autoridades -el capitán general, el gobernador civil y el alcalde- plantaron simbólicamente, delante de las escalinatas de acceso al Instituto da Guarda, los tres primeros tilos, previamente colocados por los obreros municipales. Un cuarto árbol fue plantado por una pareja de niños. Seguidamente los escolares, al son de la música de la banda del regimiento Isabel la Católica y de la charanga del Hospicio, cantaron el Himno a la bandera.
Todos lo escucharon en silencio y con la cabeza descubierta. Pero hubo una excepción: el profesor y los alumnos de la escuela laica no se quitaron el sombrero y las gorras; esta actitud provocaría días después un duro enfrentamiento en el Concello entre la mayoría republicana, que apoyaba a la escuela laica, y la minoría monárquica, contraria a ella y a la educación que impartía. Tras el acto inaugural, los escolares terminaron de plantar los demás árboles que estaba previsto colocar en el entorno de la plaza Pontevedra.
Por la tarde, a las cuatro, en la finca de la Granja Agrícola los escolares, en medio de la lluvia, plantaron unos cuatrocientos árboles observados por una gran muchedumbre. Quedarían allí como en un vivero hasta que la ciudad consiguiera los terrenos para construir un gran parque, deseo que tardaría muchas décadas en conseguir. Para terminar se dispararon unos «fuegos japoneses» que al estallar en el cielo lanzaban figuras de papeles.
Porcentaje recomendable
La Fiesta del Árbol se repetiría, con altibajos, durante muchos años. Hoy la ciudad cuenta aproximadamente con unos 14.000 árboles de propiedad municipal. La Organización Mundial de la Salud recomienda que exista, como mínimo, un árbol por cada tres habitantes. Somos 245.923 coruñeses. Quedan todavía muchos árboles por plantar.