Una de las familias denunció sin éxito en verano la caída de ramas al camino
16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los vecinos de la calle Castro de Xaz, en Dorneda, esperan desde el verano a que el Concello de Oleiros ponga fin a la amenaza que los árboles del entorno del conjunto castreño representan para su seguridad y la de sus viviendas. Fue entonces, en el mes de agosto, cuando varias ramas de grandes dimensiones cayeron sobre la carretera que discurre frente a las casas, lo que volvió a encender las alarmas sobre una situación que les preocupa desde hace tiempo.
«Cayeron ramas de cuatro y cinco metros. Nosotros tenemos niños pequeños y, si les cae una rama de esas, los mata», lamentaba ayer uno de los vecinos de la urbanización, Marcos Heredero, quien tomó fotos del camino y acudió al Concello a presentar una reclamación. En las siguientes semanas, nadie apareció por Xaz para podar o cortar los árboles, por lo que Heredero volvió en el mes de octubre y descubrió que nadie sabía nada de la reclamación.
«A la semana me llamó una chica y me dijo que iban a hacer una poda bastante grande, pero que no tenían camión para llevarse las ramas», recuerda este vecino, quien desde entonces no ha vuelto a recibir noticias del Concello oleirense. «El problema va a ser cuando pase alguien. ¿Quién va a asumir la responsabilidad», añade.
Recuperación del castro
El castro de Xaz y su entorno gozan de protección patrimonial y su recuperación está vinculada al proyecto de construcción del campo de golf y la urbanización previstos en el entorno del pazo, pero mientras la rehabilitación del poblado castreño no se produce el lugar continúa cerrado de vegetación, con abundante maleza en el suelo y con árboles que cada vez comen más terreno al camino que los separa de las viviendas de la zona.
La reclamación presentada por Marcos Heredero no fue la única que dirigió al Ayuntamiento por el mismo asunto. Hace dos años ya solicitó al gobierno municipal que podase los árboles, pero aunque desde el Concello le aseguraron que la responsabilidad no era suya, sino de la promotora del campo de golf, lo cierto es que de inmediato acudieron operarios municipales a cortar las ramas.
«Al final hasta casi fue peor, porque al poco tiempo volvieron a salir con más fuerza», señala Heredero, quien asegura que para garantizar la seguridad en el vecindario sería necesario o talar los árboles que están más próximos al camino o realizar tareas de mantenimiento y poda de la zona boscosa cada poco tiempo, ya que al riesgo de caída de ramas o incluso árboles enteros se añade el peligro de incendio debido a la falta de limpieza del castro.
En la actualidad, varios pinos de grandes dimensiones extienden sus ramas por encima del camino hasta llegar a la altura de algunas viviendas. Algunos ejemplares presentan también ramas secas que apenas se sostienen del tronco por la corteza y que, según los residentes, podrían ceder en cualquier momento por la acción del viento.