Skarallaos, habituales del centro, aseguran que no cumplirán la norma que ha anunciado el Ayuntamiento de A Coruña
09 ene 2014 . Actualizado a las 19:33 h.«Pedir autorización sería ir en contra de la gente a la que no se lo van a dar, y no lo vamos a hacer». Moncho Muíños, cantante de los Skarallaos, uno de los grupos más populares de los que tocan en la calle Real, lo tiene claro: su banda no cumplirá con la ordenanza de ruidos cuyo borrador fue presentado el martes. Esta prevé la necesidad de un permiso para poder tocar en la vía pública. Muíños lo considera «una barbaridad».
«Se trata de privatizar la vía pública», sostiene el músico. Y anuncia su postura: «Nosotros no vamos a pedir ningún tipo de permiso para tocar en la calle y vamos a seguir haciéndolo hasta que podamos. No queremos saber nada de eso». A la espera de conocer el contenido, se pregunta: «¿Con qué criterio dirán sí a unos y no a otros? Porque esperemos que no se les dé por hacer lo de Madrid, de convocar a un examen».
También se muestra contrario a cualquier tipo de prueba de calidad Miki Nervio. El músico lidera la más famosa banda de blues de la ciudad. Ha hecho de la calle una de sus señas de identidad. «El control de cantidad me parece bueno, pero no el calidad, eso ni por asomo», resume. «Nosotros no tendríamos problema en pedir permiso -opina-. De hecho, normalmente ya lo pedíamos. Nunca había problemas. A veces, en verano, venía la Policía Local cuando se saturaban zonas concretas, pero en nuestro caso nunca se produjeron problemas».
Eliminar la espontaneidad
Lejos de la calle Real, Escuchando Elefantes convirtieron la plaza de Lugo en su escenario particular hace unos años. El dúo, que atiende a La Voz desde Irlanda, sostiene que que los permisos van un un poco contra natura con su filosofía. «Para nosotros tocar en la calle es algo espontáneo que no planeamos con antelación. El tema de la licencia elimina este factor», resume Silvia Rábade. No dramatiza con la situación: «No hay problema, si viene un policía y te dice que te tienes que ir, te vas».
La postura de Skarallaos en ese sentido resulta más beligerante. «Hemos mirado las leyes sobre las personas que podemos estar juntas y los decibelios que nos está permitido emitir. De hecho, siempre llevamos un medidor para ello», detalla Moncho Muíños. Dice que, en alguna ocasión, el 092 quiso abortar sus actuaciones: «No pudieron, había tanta gente arropándonos que desistieron».
Entre los músicos se impone el sentido común para garantizar la convivencia. «Solemos tocar donde creemos que es adecuado, siempre respetando horarios y a quienes nos rodean», asegura Silvia R. «Nosotros hacemos pases de 40 minutos y nos movemos de sitio para no molestar a nadie, ni a vecinos ni comerciantes», añade el integrante de Skarallaos.