La hostelería coruñesa respalda al Hispano en su pulso a la SGAE

Javier Becerra
Javier becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El presidente del gremio califica la situación de «abuso de poder»

08 ene 2014 . Actualizado a las 19:31 h.

Los hosteleros coruñeses están con el Café Hispano. El presidente del sector en A Coruña, Héctor Cañete, dice que la situación de estos locales «es un ejemplo de lo que tenemos que vivir, día a día, con la SGAE». Los socios de la cadena de cafés tuvieron que hacer frente a una indemnización de 1.622 euros pese a que, años antes, quisieron romper su contrato con Autores. Argumentaban que, al no usar música protegida ni poner más programas en la televisión que deportes, no tenía sentido seguir vinculados con ellos. Informaron a la SGAE de ello. Pero esta se negó a romper. Ellos dejaron de pagar, la entidad los denunció y ganó el pleito.

«Es así, un abuso de poder. Con la SGAE nosotros, los hosteleros, somos los que tenemos que demostrar que no somos culpables», resume Cañete que asegura que tuvo que sufrir en sus locales esa presión. «Te mandan inspectores de cuando en cuando, sacan fotos de las televisiones, identifican las canciones que suenan, incluso usan anuncios publicitarios tuyos para acreditar que pones la televisión», indica quejándose de la presunción de veracidad que tienen esas pruebas en juicio. «Luego habla un empleado o un cliente en tu favor y los jueces no lo admiten», lamenta.

Cañete sostiene que los hosteleros reconocen los derechos de autor y comprenden que se tengan que pagar. Pero se queja de la falta de transparencia: «No nos dicen qué material forma parte de su repertorio, cómo se gestiona el dinero y tienen una falta total de transparencia. Al final, al presionar de ese modo, pagas aunque sea injusto».

«Yo no vendo a mis asociados»

La Asociación de Hosteleros de A Coruña se negó a firmar un convenio con la SGAE mediante el cual se le bajaría la cuota a los asociados. «Eran rebajas de un 15 %, 20 %y 25 % según los casos, a cambio de que le cediésemos toda nuestra base de datos. Incluso nos daban a la asociación una parte de lo cobrado», explica Cañete.

«Me negué. En A Coruña somos una de las pocas ciudades que no aceptamos el chantaje», señala. «Yo no vendo a mis asociados y para dejarlo claro y refrendarlo lo levamos a una asamblea general, en donde estos votaron en contra», concluye.