El propietario de Pescados y Mariscos Noroeste repasa su vida personal y profesional
06 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Muestra las alarmas del despertador en la pantalla del móvil. Hay una activa a la 1.38 de la madrugada que indica que sonará todos los días. «Es la hora a la que me levanto desde hace años. A las 2.05 estoy aquí, me preparo un café, y empiezo a organizar todos los pedidos que me llegaron vía correo electrónico y por WhatsApp. Hay veces que cuesta más conseguir lo que solicitan los clientes, que la mayoría son hosteleros, pero al final lo logro», comenta Simón Laureano Juncal Blázquez, propietario de Pescados y Mariscos Noroeste. Son las cinco de la tarde y charlamos en sus oficinas del muelle de A Palloza que están muy tranquilas a esa hora. Simón tiene 49 años y sabe que en noviembre le caen los 50. Empezó con la empresa hace 19 y sus primeros clientes fueron los restaurantes A la brasa y Coral, dos nombres legendarios de la cocina coruñesa ya desaparecidos. «Mis padres no tienen vinculación con el mundo del mar, pero mi abuelo fue marinero y tuvo un barco que iba al Gran Sol. Igual me viene de ahí la pasión, porque la verdad es que tengo un trabajo que me encanta. Llego a casa entre las doce y la una. Me ducho, como y duermo un par de horas de siesta. Me acuesto a las nueve de la noche y vuelta a empezar, sábados incluidos. No tengo vida social y nunca pude comer o cenar con mi mujer y mis hijos», asegura.
Un personaje en los estudios
Estudió en la Compañía de María y su infancia y juventud la pasó por la zona centro. Dice que fue «un personaje en los estudios» y, por eso, siendo un chaval empezó a trabajar. «Me dediqué a la construcción, estuve mucho tiempo en la empresa Soft Elements, que fue un referente, y hasta fui peajista, es decir, estuve en una cabina de cobro de la autovía A Coruña-Carballo. Después de seis meses a prueba me renovaron, pero yo soy inquieto y estar allí encerrado no era lo mío», recuerda sonriente. Dice que siempre le gustó el mundo del mar y que le encantaba salir del colegio y pasar por el mercado de la plaza de Lugo a última hora de la mañana. Hoy en día se dedica de manera profesional a los pescados y mariscos y sus aficiones son pescar y practicar surf. Todo con salitre. «Una parte pequeña la vendemos a través de la web. También nos piden mucho marisco cocido y pescado fileteado para enviar de regalo a familiares o amigos que están fuera de Galicia. Pero la mayoría del trabajo nos viene de hosteleros y de empresas que organizan bodas y otros eventos. Todo bajo pedido y todo de Galicia», sentencia.
El futuro de la pesca
Reconoce que en algunas pocas ocasiones fue a trabajar de reenganche. «Pero no me compensa porque acabo agotado. Por suerte, mis amigos organizan las cenas los sábados porque los viernes me resulta imposible. Sin mi mujer, Raquel, no sería posible mantener la empresa abierta. Le debo todo a ella, que hasta se queda hasta tarde viendo la tele en el salón para no despertarme antes de la 1.38», asegura Simón. Hablamos del futuro de un sector sobre el que no dejan de aparecer nubarrones. «Es cierto que el cambio climático influye en que haya menos capturas, pero también que la gente no quiere seguir con los oficios. No hay personas para ir al mar. Antes los barcos se vendían, ahora se desguazan», reflexiona. Cree que en los próximos años veremos un aumento de platos preparados con pescado, tipo merluza en salsa verde, porque la gente no tiene tiempo ni sabe prepararla. «Pero como todo vuelve, espero que siga habiendo pescaderías y que la gente disfrute de los pescados salvajes, que son lo más sano que hay porque vienen directamente del mar sin ningún proceso industrial. Ya sé que los precios son altos, pero esta semana ya se notó que bajaron un poco, ya no son los de agosto», analiza el experto, que cree que vienen unas semanas ideales para tomar productos frescos.