Unos números gruesos a los que les queda mucho por pulir

E. E. / X. V. G. a coruña / la voz

A CORUÑA

Los números redondos se mezclan con las partidas concretas y detalladas en la primera exposición de los presupuestos del año próximo, un documento que todavía no se ha hecho público y del que Negreira extractó ayer lo más lucido.

Habrá que esperar a contar con los papeles para ver más en detalle no los números concretos ayer avanzados, sino como se traducen las cifras más gruesas, repasadas en un ejercicio mal avenido con la exactitud matemática.

El PP se felicitaba por los 188 millones de euros que se destinarán a las políticas de empleo, y por los 105 millones que se irán a los barrios. Ambas cifras suman 293 millones, es decir, 49 más de los que figuran en el total presupuestado para el 2014.

Se pueden colar algunos detalles, pero hay mucho que buscar para encontrar esos 49 millones perdidos en el repaso a vuelapluma de los fondos.

Tampoco es fácil ver precisión en el cálculo de 300 millones redondos que rociarán la ciudad el año próximo y que se reparten Xunta, Estado y Ayuntamiento. Sería deseable algo más de exactitud en la lectura de los datos.

En cuanto a las políticas de desempleo, si los 188 millones fueran para ese fin, habría más de 8.000 euros por desempleado, unos fondos que ya quisieran para sí en Suecia o Noruega.

Con todo, alguna de las pinceladas dadas ayer apuntan en una deseable dirección. Los fondos para el Parrote permitirán que ese foso eternizado junto al mar se convierta en algo más interesante, al igual que se enfila la construcción del túnel de la Marina.

La ampliación de las subvenciones para instalar ascensores en viviendas también será muy bien recibida por quienes carecen de ese servicio en sus domicilios, y seguro que los padres de niños menores de tres años también estarán encantados con la apertura de tres nuevas guarderías antes del fin del mandato.

Es también una buena noticia que aparezcan fondos -seguramente insuficientes para completar la obra- con los que dar nueva vida al antiguo gobierno militar, que recobra contenido tras el malogrado intento del Circe. Tampoco es mala cosa que suban los ingresos -sea como sea- y que la línea vuelvan a ser ascendente.