Una empresa vasca descubre a Sinda, una vaca extraordinaria de Arteixo

Toni Silva ARTEIXO / LA VOZ

ARTEIXO

Mario Nogueira, Pablo Iglesias y Alberto Arijón, junto a la vaca Sinda.
Mario Nogueira, Pablo Iglesias y Alberto Arijón, junto a la vaca Sinda. CESAR QUIAN

Hija de frisona y macho Limousin, vivió sus 9 años «como unha mascota»

11 ago 2026 . Actualizado a las 11:54 h.

Se llama Sinda y le quedan unas horas de vida. Pero no hay que ponerse dramáticos. Esta vaca de Arteixo ha disfrutado de sus nueve años como una mascota. Su dueño, Alberto Arijón, la cuidó y la alimentó de forma tradicional y el animal nunca generó un euro. Sinda se irá de este mundo sin conocer varón, sin tener terneros, y sin probar el pienso de las grandes explotaciones. «É un animal de compañía, foi quedando para limpar a finca e nunca criou, alimentouse das legumes da casa, do millo e do pasto, é un animal exclusivo», indica Alberto en su finca de Fillazós, en la parroquia de Armentón. No se le puede llamar ganadero, porque Sinda es la única res de la casa, acompañada por un poni, un burro, un perro y un gato. «É unha vaca extraordinaria», dice Alberto. Realmente en esta casa todo lo es. La madre de Sinda era una vaca frisona y su padre un macho Limousin.

El destino de Sinda se ha decidido por el triángulo formado por el propio Alberto, el carnicero Pablo Iglesias, de Os Campóns (Cambre) y Mario Nogueira, representante de la firma vasca Okelan. «Buscamos animais especiais que se crían como hai 50 anos, cada vez é máis difícil atopalos», señala este profesional oriundo de Valdeorras y afincado en el País Vasco. Su cometido es recorrer Galicia y el norte de Portugal en busca de vacas como Sinda, carnes especiales, al tiempo que desarrollan proyectos propios con bueyes que crían en Cerceda o pronto en una finca de Allariz (Ourense).

Mañana, día del eclipse, Sinda será sacrificada en un matadero de Ourense junto a 12 bueyes también adquiridos por Okelan. La coincidencia con la jornada astronómica convierte este sacrificio en una hecatombe clásica, ofrendas de animales que se hacían a los dioses.

La firma vasca también procura que la carne no haga largos trayectos para su venta. De hecho, los despieces de Sinda se venderán en la carnicería Ana, que también regenta Pablo Iglesias en Os Campóns. Es prácticamente alimentación de kilómetro cero. El carnicero se siente muy afortunado con este ejemplar de Arteixo. «Es como encontrar un Ferrari F40 en perfectas condiciones», sentencia. «Mario es un tratante único, ha descubierto un animal que ha llevado la mejor vida posible, y ahora, con su volumen actual, corría un riesgo serio. Sacrificar esta vaca es, al mismo tiempo, rendirle un homenaje», reflexiona Pablo.

Con él coincide el propietario, que finalmente y de forma imprevista, sí conseguirá un buen beneficio económico por Sinda. «O veterinario xa nos avisou de que un exemplar tan cebado pode morrer con esta calor», indica Alberto.

Mario sigue sumando kilómetros para dar con reses tan especiales, un terreno que conoce desde niño porque su padre era carnicero. «Hai moita fraude neste sector. Moita vaca que leva o selo de Rubia galega ou similar vén de Alemaña. Paga a pena poñer en valor estas razas autóctonas que seguen o sistema tradicional de alimentación», concluye el intermediario de Okelan.

Los tres posan con Sinda para la cámara de La Voz. La vaca ignora su destino inmediato. Aquí llegó siendo una ternera muy pequeña y frágil. En dos meses, su carne estará a la venta en la carnicería de Os Campóns.