Un edificio izado por 26 gatos

Como la emblemática Torrre de Pisa, un edificio de Ponteceso llevaba cuatro años inclinado y con riesgo de derrumbe

Trabajos para izar y enderezar un edificio en Ponteceso El edificio se enocntraba apuntalado desde el año 2009

Gatos hidráulicos. En concreto 26. Y no distribuidos de forma aleatoria. Forman parte de un entramado técnico pionero en España. Una operación relativamente sencilla, según los técnicos, para enderezar un edificio de cinco plantas situado en la avenida de Eduardo Pondal, de Ponteceso, que tuvo que ser apuntalado en el 2009 porque amenazaba con venirse abajo. El motivo, que en su día fue levantado en un humedal, al lado de un riachuelo, sin que los cimientos se hiciesen lo suficientemente profundos para aguantar de toda la estructura.

Los trabajos para izar esta casa, de unas mil toneladas de peso, arrancaron sobre las diez y media de la mañana de ayer. Los técnicos de las cuatro empresas participantes en el proyecto (Enmacosa, Desarrolla, Inalpa y Compass) llevaban desde el mes de abril esperando este día.

Todo un trabajo de ingeniería diseñado con un único objetivo: eliminar una inclinación del 2,7 %. O lo que es lo mismo, 1,35 grados sobre la vertical. Esto suponía, en la práctica, levantar 25 centímetros en la parte más hundida de la edificación.

Un silencio sepulcral se hizo en la zona a las once de la mañana. Era el momento de accionar los gatos hidráulicos, colocados estratégicamente en los reforzados pilares de la planta baja. El jefe del departamento de edificación de Enmacosa, José González Piñeiro, ordenaba accionar el sistema mientras observa la pantalla de la máquina que mide la fuerza con la que actúan los gatos hidráulicos. El topógrafo Javier Guerreiro no le quita ojo a su auscultador geométrico, un aparato de color amarillo que le indica con qué fuerza actúa cada elemento y en qué dirección. Mientras, el responsable de topografía de Enmacosa, Rubén Cifrián, iba de aquí para allí con los planos del edificio y comprobando los ajustes y las calibraciones en los pilares situados en la planta baja.

Una hora después todo marcha según el plan previsto, pero de forma muy lenta. Hay que calibrar y ajustar los movimientos. Cualquier error puede dar al traste con la operación. Sin embargo, los técnicos se muestran muy tranquilos. «Todo irá bien. Está todo calculado, no hay problema», apuntó Cifrián.

Hasta los dueños del edificio, que siguieron con atención las labores de izado desde primera hora de la mañana, se mostraban optimistas. «Los pisos quedarán como nuevos, creo que va a ser el edificio mejor cimentado y apuntalado de todo Ponteceso». Después de casi doce horas de laboriosos trabajos, los técnicos lograban equilibrar el inmueble a la espera de unos pequeños ajustes de última hora que se resolverán a lo largo de la jornada de hoy. La previsión es que los pisos puedan ser ocupados en un plazo máximo de un mes o mes y medio.

Ahora bien, habría que ver si esta novedosa técnica sirve para enderezar la mítica torre de Pisa o el Albert Memorial Clock Tower de Belfast.

En La avenida E. Pondal, de Ponteceso DE 11 a 13 horas

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