Comité de rutas, ¿excusa o coartada?

La Voz

A CORUÑA

08 sep 2013 . Actualizado a las 07:01 h.

Hecho el primer análisis del plan estratégico desarrollado por el Ministerio de Fomento para intentar coordinar las estrategias de los tres aeropuertos gallegos, parece claro que solo un sector, el de los políticos que han elaborado el informe, está satisfecho con los resultados del mismo. El interés por coordinar las estrategias de desarrollo de las tres terminales cuenta con una pata rota de inicio, la del alcalde vigués, Abel Caballero, al que la estrategia de confrontación con todo lo que proponga el PP no le ha ido mal en las urnas -tampoco bien, porque gobierna en minoría con el apoyo cómplice del BNG que habitualmente propone una idea y vota la contraria-, que ya dejó claro que a él lo único que le interesa es el dinero.

La idea de repartir los destinos es propia de una concepción buenista, pero distante de la realidad social gallega. Es cierto que Santiago tiene la terminal más moderna y la pista más larga de Galicia. Pero no es menos cierto que las dos grandes aglomeraciones urbanas de la Comunidad, A Coruña y Vigo, disponen de una población superior al millón de habitantes en una distancia mucho más próxima y que, además, acumulan tres cuartas partes del tejido productivo gallego en sus respectivas áreas urbanas.

¿Alguien ha preguntado a las compañías? Los técnicos hicieron lo que los políticos les pidieron: repartir los vuelos con un criterio tan válido como cualquier otro. Pero la realidad es que nadie se ha dirigido a las aerolíneas para consultar si esa propuesta coincide con sus planes. El ejemplo más claro es el de Turkish Airlines. Su intención era volar desde A Coruña para aprovechar los flujos de tráfico de mercancías de Inditex hacia el este de Europa y Asia. Iba a hacerlo gratis, aunque la cortedad de la pista de Alvedro recomendó posponer la operativa hasta finalizar su ampliación. Turkish vuela ahora desde Santiago -cobrando una subvención- aunque en sus planes está hacerlo desde Alvedro en cuanto sea posible. ¿Ese vuelo es de negocios o de turismo? Y lo mismo podría preguntarse con Vueling, cuya ruta a Ámsterdam desde A Coruña está comprometida ya para el 2014. O Air Europa, que pretende hacer en Alvedro su base de operaciones en Galicia.

No entorpecer. Los aeropuertos gallegos deben aprovechar sus sinergias para crecer juntos, aprovechar recursos y optimizar al máximo sus instalaciones. Pero decidir por las empresas del sector y, sobre todo, por las verdaderas necesidades de cada área urbana gallega, parece una temeridad. La reunión del jueves debe ser un punto de partida para acabar con las peleas por las aerolíneas y poner coto a la voracidad de las mismas para percibir subsidios por rutas poco relevantes. Eliminar las ayudas públicas a destinos rentables servirá para que las compañías elijan libremente en función de la demanda. Lo demás es buscar coartadas a la ineficiencia. Y Alvedro necesita conexiones, porque el tejido productivo las demanda.