Ya huele mal en algunas calles de A Coruña y solamente transcurrieron algo más de cuarenta y ocho horas del inicio de la huelga de los trabajadores de Albada, la empresa gestora de los residuos sólidos de la ciudad.
Ya huele mal sobre todo en aquellas zonas más expuestas al sol, el barrio de Los Rosales, por ejemplo, «porque no sabemos las razones, pero ante cualquier problema con la retirada de la basura nuestro barrio siempre es el más perjudicado», aseguraron varios vecinos que no podían disfrutar en su terraza de siempre de la caña y de la tapa. Y tienen razón, porque visitando la mayoría de las zonas de la ciudad, donde más basura acumulada hay es en Los Rosales.
Tampoco se queda atrás el barrio de los Mallos. La concentración de basura ya es importante, sobre todo en los contenedores habilitados para depositar los restos orgánicos: «Es curioso, pero en este barrio sí se hace un buen reciclaje... y el olor que desprenden los restos de comida, sobre todo si se trata de las vísceras de pescado, tira para atrás», indicó un hostelero de la ronda de Outeiro que justo tiene a la entrada de su negocio los contenedores de basura semisoterrados.
Problemática también se está volviendo la situación en las inmediaciones de las playas de Riazor y del Orzán. Coruñeses y visitantes se temen lo peor. «Si no alcanzan un acuerdo habrá que dejar de venir a las playas. Dependiendo de donde sople el viento el olor será más o menos difícil de soportar», dijo un vecino de Barcelona que pasa unos días en A Coruña con su familia.
«Que se sienten a hablar»
Los vecinos de Elviña, los Castros, Ciudad Vieja... también ven cómo sus contenedores ya están rebosando. «Pero algo también es fallo nuestro, no puede ser que sepamos que hay una huelga de basura y dejemos aquí hasta colchones y ropa», dijo una vecina de la zona del Ventorrillo.
Los vecinos también piden ayuda a los pescaderos, tenderos... «Que traten de cerrar bien las bolsas y así, entre todos, reduciremos un poco el problema», indicaron varios vecinos.
Y sobre la solución al problema entre los trabajadores y Albada, los vecinos piden que se sienten a hablar para alcanzar un acuerdo, «pero va a ser bastante difícil cuando entre sus representantes, CIG y CC. OO., se están tirando de los pelos», dijo una vecina del barrio de Los Rosales.