Un grupo de jóvenes reventó una verja a golpes para recuperar un móvil
30 abr 2013 . Actualizado a las 07:04 h.Un «grupo de jóvenes», entre ellos varios menores, la emprendieron el domingo a golpes con persiana metálica que cierra las escaleras traseras del mercado de Monte Alto. El incidente es el último de pequeños altercados que están alterando la vida del mercado municipal y de sus vecinos, atemorizados por la presencia de pandillas juveniles que se han adueñado de la zona. Fuentes municipales confirmaron la presencia de menores en el grupo, que estaba utilizando «barras metálicas» para forzar la reja. Uno de los menores que presuntamente participó en el altercado fue identificado por los agentes locales.
Fue la encargada de un establecimiento próximo, alertada por el estruendo como muchos vecinos, la que llamó a la policía. Los afectados, que prefieren evitar dar su nombre, cuentan que al principio pensaron que estaban intentando forzar la puerta de la sede de la asociación cultural Airiños. Pero no era ese el motivo de los golpes, al parecer el móvil de uno de los chicos cayó por la verja y aterrizó al fondo de las escaleras. Para recuperarlo, explica una de los testigos, decidieron «reventar la persiana». No fueron capaces de que cediese a patadas, así que «se fueron a por una pata de cabra y unas tijeras para cortar metal», explica la misma testigo que confiesa que pasó «muchísimo miedo».
El temor de los vecinos
No fue la única que confesó tener esa sensación al concejal socialista José Nogueira, al que llamaron para que viese los desperfectos. Una de las comerciantes cuenta que ya le robaron una vez, otra explicó que acababa de acompañar a una clienta mayor lejos del mercado y que después llamó a la policía, ya que en las cercanías había un grupo de chicos que le daban miedo. Otros comerciantes se quejaron de que las pandillas «espantan a los clientes» y «tiran basura por todas partes».
La llamada de la tendera dio resultado y al cabo de 20 minutos llegó un agente municipal. Al verlo, varios de los chicos comenzaron a usar el móvil y un hombre adulto dio un fuerte silbido. Los vecinos y comerciantes afirman que en la plaza hay varios puntos de venta de droga y que algunos miembros de las pandillas trapichean.
Los silbidos y telefonazos serían una señal para advertir la llegada de la policía y esconder las sustancias ilegales, una tarea para la que se sirven de los «recovecos» en los muros del mercado, cuentan los residentes, que piden un aumento de la presencia policial.