La correspondencia oficial de la monarquía pasaba por A Coruña
28 abr 2013 . Actualizado a las 07:03 h.A las ocho de la mañana del miércoles 26 de agosto de 1795, el capitán José María de Vargas Machuca recibió del administrador de Correos de A Coruña las valijas con los pliegos que debía llevar a Falmouth, en Inglaterra. A las once, su barco, el bergantín llamado El Pinzón, avituallado los días anteriores en el arsenal de la Palloza, ya estaba en franquía a la altura del castillo de San Antón. A las once y media metió a bordo las valijas, tiró un cañonazo y largó el gallardete. Pasó lista y comprobó que le faltaba un artillero de los veintiocho tripulantes con los que contaba el barco. Además, llevaba como pasajeros a nueve sacerdotes franceses, seguramente exiliados de Francia a causa de la revolución.
En su diario de navegación, conservado en el Archivo de Indias, anotó las dificultades de su salida provocadas por el viento contrario del norte. Tras la ayuda prestada por la lancha del oficial de guardia del puerto y mediante varias bordadas logró, a las cinco y media de la tarde, pasar la torre de Hércules. Al día siguiente, debido a la mar gruesa y a los vientos en contra, aún seguía a la vista de la ensenada coruñesa; tras sucesivas viradas consiguió dejar atrás, al atardecer, el cabo Prior.
Adentrándose en el océano, encontró vientos del sur-suroeste que le permitieron avanzar hacia su destino. A las dos de la madrugada del 31 observó «la luz» de las islas Sorlingas que marcan el extremo occidental del canal de la Mancha; horas más tarde avistó la costa occidental de Inglaterra. A las ocho de la mañana del 1 de septiembre estaba ya en la boca del puerto de Falmouth, alzando bandera y gallardete; poco después fondeó allí tras 5 días y 18 horas de navegación tranquila. A las nueve y veinte, saludando de nuevo con un cañonazo, llevó los pliegos del correo a tierra y los entregó al cónsul de España.
Desde 1689 toda la correspondencia oficial y privada entre la monarquía española y sus colonias americanas y los reinos de Inglaterra y del norte de Europa se concentraba en los puertos de A Coruña y de Falmouth. Este servicio postal directo, realizado en buques correo estatales, se mantuvo por el interés de España e Inglaterra en librarse del control que Francia ejercía sobre las rutas terrestres. Inicialmente tenía una periodicidad quincenal, era realizado por paquebotes ingleses y solo se interrumpía durante los períodos de guerra entre ambas Coronas.
A partir de 1793 el servicio fue ampliado, tuvo periodicidad semanal y era realizado por dos buques ingleses y otros dos españoles. Estos buques solían ser ligeros y veloces para garantizar la regularidad del servicio y estaban artillados para repeler los posibles ataques de los corsarios; además del correo podían llevar pasajeros pero no mercancías, aunque estas solían transportarse de contrabando.
La conexión con Inglaterra, que se mantuvo hasta 1814, junto con los correos marítimos a las Indias españolas convirtieron al puerto coruñés en uno de los principales nudos postales de Europa.
historias con historia
El acuerdo
entre España e Inglaterra evitaba el control terrestre de Francia
Los correos a las Indias hicieron de A Coruña uno de los nudos postales de Europa