La residencia asistida de Oleiros dispone de una peluquería propia
06 ene 2013 . Actualizado a las 06:59 h.La peluquería de la Residencia Asistida de Maiores de Oleiros no tiene nada que ver con un centro de belleza convencional. Ni la clientela, ni lo que demandan, ni el tiempo que hay que dedicar a cada cliente puede compararse con los de un establecimiento corriente de cualquier localidad. Lo sabe bien Arancha Martínez que, además de regentar por las tardes una peluquería en Almeiras (Culleredo), desde el pasado marzo se encarga todas las mañanas de afeitar, peinar, depilar, pintar las uñas, teñir... a los usuarios de la residencia de Oleiros.
La primera gran diferencia con una peluquería corriente es que en Oleiros no se trabaja con citas. «Las auxiliares van trayendo a los residentes cuando lo necesitan», explica. Aunque hay algunas mujeres, como Concha y Carmen, que todos los martes son puntuales a su cita con el cepillo y el secador de Arancha. Ella explica que los ancianos de la residencia son unos clientes excelentes: «Nunca se quejan. Todo lo que les propones o les haces les parece bien. Y es verdad que algunos ya están muy deteriorados e, incluso, acuden en silla de ruedas o no pueden expresarse con cordura. Pero la gente mayor es muy agradecida. Y ya solo con que les des un beso o una caricia se van encantados. Te dan mil veces las gracias porque no quieren verse mal», comenta con ternura.
Precios fijos
Arancha es la adjudicataria del servicio que sacó la Xunta a concurso y, por lo tanto, las condiciones y los precios están cerrados en el pliego de prescripciones técnicas. Un corte de pelo son 5 euros, la manicura son 2,40 euros, la depilación de las cejas, 0,70 euros... Y el corte a los caballeros son 4 euros, afeitado 2,10 y otros 2,10 euros para arreglar la barba.
Pero lo que Arancha y su ayudante María Santamariña tardan más tiempo en hacer son las ceras. «Debido a la medicación que toman muchas mujeres tienen el bello de la cara muy fuerte. Y si en la peluquería normal tardas unos minutos, aquí puedes estar hasta media hora: primero abres los poros, depilas, dejas descansar la piel un poco y vuelves otra vez. Tienen una piel muy delicada y por eso utilizamos cera hipoalergénica», indica.
Al principio, Arancha pensó que ella sola podría atender a su clientela de la residencia. «Pero ni de broma. Enseguida se incorporó María para ayudarme», comenta. De hecho, en una mañana hacen una media de 27 afeitados y peinados. Y no solo en la peluquería, sino que también se tienen que desplazar a las habitaciones para atender a los mayores que no se pueden mover.
De hecho, el director de la residencia de Oleiros, Javier Lope de Toledo, insiste en que esta peluquería no es un local al uso. En primer lugar, porque es unisex y, en segundo, porque una parte importante de los servicios se hacen en las unidades asistenciales, sobre todo a las personas que están encamadas. Y eso supone más esfuerzo, dedicación y tiempo.