Todo el edificio del colegio Cid debió ser evacuado por el humo

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

GUSTAVO RIVAS

La policía investiga el origen del fuego que afectó al vestíbulo del centro

23 dic 2012 . Actualizado a las 07:05 h.

La Policía Científica aún investiga las causas del incendio que afectó a primera hora de la madrugada de ayer al colegio Cid, ubicado en el 143 de la ronda de Nelle, en la esquina con Villa de Negreira. Las llamas solo afectaron al vestíbulo del centro, pero el humo que inundó las escaleras obligó a evacuar todo el edificio de nueve plantas de altura. No se registraron daños personales graves, según fuentes municipales, aunque una de las vecinas, pariente de los propietarios del centro, sufrió un ataque de ansiedad y varias personas tuvieron que ser atendidas por haber respirado humo.

La agente de Policía Local que fue atropellada por uno de los vehículos del cuerpo cuando regulaban el tráfico en la avenida durante el despliegue de los bomberos solo sufrió «rasguños», según las mismas fuentes.

Los bomberos enviaron cuatro dotaciones y trabajaron desde las 12.40 hasta las 2.43 horas. Utilizaron menos de mil litros de agua, lo que evitó daños en los bajos comerciales y sacaron el humo a través del cañón de la escalera, al abrir la claraboya superior y los pequeños ventanales de los entresuelos.

El suceso fue muy comentado toda la mañana. «Aquí sí que nos ha tocado el Gordo», lamentaba un vecino mayor mientras numerosos padres se interesaban por si el centro volvería a la actividad al terminar las vacaciones. La directora, que evitó hablar con la prensa, insistió en que «se hará lo posible».

Un vecino del bloque de al lado, José Luis Fernández, fue quizá el primero en alertar del fuego. Afirma que llamó «más o menos a las doce y media», cuando al volver de una cena en O Burgo advirtió que salía «mucho humo negro» de las ventanas del colegio, justo encima de una panadería. Afirma que no vio «resplandor», pero sí tanto humo que se preocupó e intentó alertar a los vecinos.

Recuerda que pulsó «todos los botones del telefonillo», pero para su desesperación «¡no contestó nadie!, ni siquiera se asomaron a la ventana». Mientras su mujer insistía, él llamó a la Policía Local, «que no tardó ni cinco minutos». Cuenta que la agente atropellada fue una de las primeras en llegar e iniciar la evacuación del inmueble. A ella sí le cogieron el telefonillo.

Por la tarde, los operarios de una empresa de limpieza se afanaban para eliminar los rastros de hollín y ceniza de unos 400 metros cuadrados del inmueble. «Chegou ata arriba de todo», explicaba el más veterano fregona en mano.