El papel de las humanidades en plena crisis ética

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Luciano Vidán presentó a Gracia, Torres Queiruga y Laboa, en la tertulia que moderó Amor Pan.
Luciano Vidán presentó a Gracia, Torres Queiruga y Laboa, en la tertulia que moderó Amor Pan. C. Quian< / span>

Gracia, Torres Queiruga y Laboa disertaron en el Colegio de Médicos

23 nov 2012 . Actualizado a las 07:02 h.

Con la intención de analizar el papel de las humanidades en la sociedad actual la sede del Colegio Médico de A Coruña acogió ayer una disertación a tres bandas -con formato de tertulia en la que se permitía la participación activa del público-, que contó con la presencia del médico y filósofo Diego Gracia Guillén, referente internacional en el campo de la bioética; el doctor en Filosofía y Teología Andrés Torres Queiruga y el historiador Juan María Laboa, licenciado en Filosofía y Teología y doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana de Roma.

Presentó el acto el presidente del Colegio Médico de A Coruña, Luciano Vidán, que calificó el encuentro como «el punto cumbre del mandato de esta directiva, porque no siempre puede contarse con los tres mejores pensadores que hay actualmente en nuestro país». El experto en bioética José Ramón Amor Pan hizo de moderador en una distendida charla que, según sus propias palabras, «pretende recuperar el viejo estilo de las tertulias del Derby compostelano».

Abrió fuego Gracia reivindicando la importancia de las humanidades en una época en que la ética ha desaparecido de los planes de estudio: «La ciencia trata de hechos, pero estos no lo son todo. Y mientras la educación sobre hechos se hace con esmero, la educación en valores es silvestre», afirmó el filósofo, que añadió que «los gobiernos, tanto de derecha como de izquierda, lo que han pretendido no es educar, sino meter en la enseñanza sus propios valores, lo que es una tragedia».

Los excesos de la ciencia

Por su parte, Torres Queiruga se mostró agradecido por los enormes avances experimentados por la ciencia, «aunque esta ha llegado a un dominio peligroso. No debemos dejarnos fascinar demasiado por la ciencia, porque nos llevaría a una mente muy estrecha», sentenció. Por eso, reclamó que las humanidades «controlen los excesos de la ciencia, del mismo modo que esta lo hizo con los de la religión».

La crisis económica, además de la ética, también ocupó parte de la disertación. Laboa se preguntó si realmente aprenderemos algo de todo esto: «¿Seremos más exigentes con nosotros mismos y con los demás? ¿Tendremos una sociedad civil capaz de condicionar a los políticos?», se cuestionó antes de concluir que «como pueblo no hemos hecho examen de conciencia sobre cómo hemos llegado hasta aquí y la culpa siempre se le echa al gobierno». Reclamó Laboa tiempo para reflexionar, «algo difícil de encontrar en un país que dedica más de tres horas al día a la televisión».