El niño de Arteixo enfermo de leucemia ya pasea por Barcelona después de recibir un trasplante de médula el pasado 16 de julio
02 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El sol acaricia la piel de Manu por las calles de Barcelona. Después de cinco meses ingresado en el Hospital Vall d?Hebron, al fin puede sentir la brisa mediterránea en una ciudad en la que el horizonte se le presenta del color de la esperanza. El pasado 16 de julio, Manu recibió un trasplante de médula y todo ha salido según lo previsto. Porque este niño de Arteixo de solo 12 años, que ha aprendido demasiado pronto a luchar, logró vencer los riesgos que implicaba la operación. Días más tarde de que le dieran el alta hospitalaria, sus padres recibieron la noticia de que estaba limpio de células cancerígenas y la alegría contenida se reflejó en sus caras. Y eso que no quieren todavía creérselo de todo porque, como bien dicen, «esto no es un catarro», hasta dentro de cinco años no sabrán si la enfermedad ha desaparecido de una vez por todas de sus vidas.
Mientras eso no ocurre, Manu ya comienza a dar los primeros síntomas de mejoría: «Lo vemos genial. Come bien, se pelea con su hermana, discuten y esas cosas que nos hacen ver que ya se encuentra mejor», explicó su padre, Manuel Cotelo que, junto a su mujer, Montserrat Rodríguez, no se han dejado amilanar en ningún momento a pesar de que el pronóstico de Manu era «uno de los peores»: «Tenía una leucemia con un pronóstico muy complicado y en el Vall d?Hebron recibió una nueva terapia. Era lo último que nos quedaba por probar y había un 30 % de posibilidades de éxito. Así que rezamos para que todo saliese bien», confiesa Cotelo. Atrás quedaron ya las duras jornadas de incertidumbre hasta que Manu superó la batalla.
Seguir con la campaña
Pero la guerra contra la leucemia no termina aquí: «Vamos a seguir haciendo campaña no por Manu sino por todos los niños que están en la misma situación que él. Para nosotros existe un antes y después desde la enfermedad de nuestro hijo y tenemos que agradecer a todo el mundo su colaboración. Desde que iniciamos la campaña se produjeron 10.000 donaciones y el centro de transfusiones de Santiago estuvo colapsado por la cantidad de llamadas que recibió. Gracias a todos», explica.
Y es que para sus padres, «el trasplante que Manu ha recibido no es de una persona sola, es de todos los que nos han ayudado. Todos los colectivos, el Ayuntamiento de Arteixo - tanto el gobierno como la oposición-, el CEIP de Arteixo. No sabemos cómo mostrar nuestra gratitud a todos ellos», dijo visiblemente emocionado.
Traslado a Barcelona
Solo hay un pero en esta historia que le gustaría que cambiase: «Nosotros estuvimos avispados y en el momento que vimos que en Galicia no se podía curar a Manu, no nos lo pensamos dos veces y nos lo trajimos a Barcelona. Cuando llegamos aquí vimos que había niños de otros sitos de España que habían sido derivados al Vall d?Hebron por las propias comunidades. Nos gustaría que esto cambiase en el futuro. Porque nosotros podíamos permitírnoslo, pero hay otras familias que seguro que no pueden», explicó Manuel Cotelo.
Unos problemas que, sin duda, se les olvidan cuando Manu les dedica una sonrisa a sus padres. Y ven cómo, «día a día y poco a poco» Manu va ganando la batalla a la leucemia. Porque hay esperanza. Y mucha vida.