El colegio Sal Lence centraliza el cargamento de tapones para ayudar a la pequeña de Cambre con parálisis cerebral
09 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Es difícil calcular el peso exacto, pero a ojo Juan José Fernández, director del colegio Sal Lence, cree que pasa bastante de largo de la tonelada. En tapones de plástico. En el centro de los Castros almacenaban ya más de 90 sacos de los de escombro a rebosar y ayer recibieron 31 enviados por la APA del colegio Eugenio López, de Cee, de modo que la escalera del patio es como una yincana. Todo es poco para echarle una mano a la pequeña Lola, la niña de tres años de Cambre con parálisis cerebral para la que se ha iniciado una campaña de ayuda con el objetivo de que la familia recaude fondos para los tratamientos que necesita.
«Todo el mundo ha traído tapones», cuenta el director de un centro de apenas 200 alumnos que comenzó la particular recogida para Diogo, el niño portugués que precisaba una prótesis de brazo, y que ahora sigue con Lola. «La respuesta de los niños, y detrás de ellos de sus familias, reafirma la idoneidad de campañas como estas, donde se le pone rostro a la solidaridad, un concepto muy etéreo», concluye Juan José Fernández.