Tonecho, de la piscina al súper

toni silva CAMBRE / LA VOZ

A CORUÑA

El exalcalde de Cambre cuenta sus nuevas rutinas tras dejar la política

11 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante el último pleno de Cambre, Tonecho se encontraba no muy lejos del Concello. Pero en lugar de escuchar a un grupo de concejales sobre las inversiones del POS, departía con sus amigos en un bar al tiempo que jugaba una partida de cartas. El que fu alcalde de Cambre durante las tres últimas décadas ha ingresado en la vida civil. Atrás quedan las entrevistas con conselleiros o las visitas a obras junto al presidente de la Diputación. Si acaso, las obras las ve desde la barrera, como gusta a los jubilados.

«Pero yo no estoy jubilado, estoy en el paro», matiza. Antonio Varela tiene 63 años y una segunda vida por delante. Quiere aprovechar cada minuto, por eso no se aferra a las sábanas cuando suena el despertador a las ocho de la mañana. Su primer destino es la piscina del Club Financiero de A Coruña donde se zambulle con la mente limpia de ordenanzas o decretos. El trabajo de mantenimiento físico lo complementa con regulares caminatas paralelas al río Mero. «Pero mucho no camino porque me tira la cadera», confiesa.

A eso de las once ya disfruta de su primera cita con los amigos alrededor de sendas tazas de café. Prohibido hablar de política. Abundan, en cambio, las disputas sobre fútbol «o las comilonas que nos metimos o nos vamos a meter».

Con toda la parsimonia del mundo, Tonecho se despide y acude al supermercado para hacer la compra del día. En ocasiones prepara la comida para él y su hijo. Una hora después comparte la sobremesa con los amigos. Es la sagrada hora de la partida.

Así se entiende que el pasado más reciente que le ocupó la mitad de su vida haya quedado en el olvido. «No echo de menos la política, estoy encantado con mi nueva vida, la disfruto más y duermo mejor», explica Tonecho. Treinta años como alcalde le han dado tiempo sobrado para conseguir grandes logros para Cambre y cometer errores de bulto. Pero el balance es positivo cuando se interrelaciona con sus vecinos. «Noto que me quieren y muchos aún me preguntan por qué me he marchado», asegura Tonecho, quien se mantiene vinculado a la política por su condición de militante socialista. Respecto al gobierno popular de Manuel Rivas, Tonecho dice que aún es pronto para hacer un análisis serio, pero reconoce su decepción por algunas decisiones. «Ha desperdiciado el centro de Cultura que ya estaba hecho, es una pena», sentencia. Algo tienen en común actualmente Rivas y Varela: a los dos les llaman alcalde.

Crisis socialista

Como si lo tuviese preparado en su agenda vital, Tonecho abandona la política justo en el momento del desmembramiento socialista. Pide una renovación profunda en el PSOE. «La gente no se puede amarrar al puesto», dice. «Yo seguiré siendo militante hasta que me muera ­ -añade-; nos hemos alejado de la sociedad y sobre todo de la juventud». Sobre el partido local de Cambre, todos son sabedores de su fría relación con el líder actual, Augusto Rey. Pero Tonecho guarda las formas y se limita a decir: «El PSOE de Cambre actual no es el partido que había cuando yo entré».

Volvamos a su vida diaria. Tonecho ya no está obligado a leerse farragosas ordenanzas, esas que tantas veces firmó tras una fugaz ojeada. Ahora disfruta de la lectura. «Estoy leyendo Las sandalias del pescador». El tiempo de las tardes se le va en clasificar fotografías, una manera de poner en orden su pasado. También hace dibujos y cuenta con ansia los días para que llegue el mes de marzo y comience una nueva temporada de pesca. Estas Navidades se regalará un banco de carpintero para recuperar su afición de crear objetos de madera. Televisión poca. Por la noche, alguna copa. Y a eso de las doce en la cama. Así es un día en la nueva vida de Tonecho. «Hasta donde se puede saber», matiza.

Está leyendo «Las sandalias del pescador» y pasea a menudo junto al río Mero