Es la única hija del heredero al trono japonés, pero nunca ocupará el puesto de su padre por ser mujer. La princesa Aiko cumplió ayer diez años y la casa imperial nipona distribuyó las correspondientes imágenes oficiales, ella sola, con su mascota y con sus padres.
La niña, hija de los príncipes Naruhito y Masako, acude a diario al colegio -el prestigioso Gakushuin- desde la residencia imperial, un camino que este año realiza sola, es decir, sin su madre, de vez en cuando. Aunque para cualquier niño sus proezas son llamativas, lo cierto es que la joven Aiko ha superado barreras, como viajar con sus compañeros -el pasado septiembre fue de excursión al lago Yamanakako-.
Aiko, nacida para ser emperatriz de Japón, no ocupará este puesto después de que el hermano pequeño de su padre, Akishino, tuvo un hijo varón, Hisahito, que ha cumplido cinco años. Este nacimiento impidió que se aboliese la ley sálica que rige en el país del sol naciente.
La presión por tener un hijo varón hizo que la madre de Aiko, la princesa Masako, entrase en una espiral de depresiones de la que todavía no se ha recuperado. Y el año pasado la joven princesita sufrió un supuesto episodio de acoso escolar que al parecer ya está superado.