Los datos facilitados por el INE y el IGE respecto al crecimiento económico del tercer trimestre de este año confirman el estancamiento de nuestras economías en términos intertrimestrales, pero también que en términos interanuales la economía de Galicia está creciendo menos que el conjunto de la española. Un plus de desaceleración.
Si hubiera que buscar el motivo de tal inconveniente plus gallego, desde el punto de vista de la demanda, lo encontramos en el consumo de los hogares que en los últimos seis meses está teniendo caídas mucho más intensas que en España. Y el crecimiento de nuestras exportaciones lo hizo en el último trimestre a tasas que no llegan a la mitad de las del conjunto de España. Ni la demanda privada interna, ni la externa están tirando de la economía. Con un sector de la construcción que continúa en shock, solo una menor caída del consumo público en Galicia permite que la situación no sea aún peor. Pero este factor no parece que vaya a poder mantener ese diferencial en lo que queda de año.
Desde el punto de vista de la oferta, el sector industrial gallego lleva ya seis meses con tasas negativas superiores a los tres puntos, mientras que en el conjunto de España el sector anota aún tasas positivas. Por lo demás, y quizás sea lo más importante dado el márketing de la campaña electoral, en el empleo (es decir, en la destrucción de empleo) la contabilidad regional y nacional confirman que el plus de desaceleración gallego se traduce en un plus de destrucción de empleo. Una tormenta perfecta.