Los vecinos piden el fin del botellón

El gobierno local dice que convocará a la oposición para cerrar un acuerdo «de mínimos»


A Coruña / la voz

La gota ha vuelto a colmar un vaso que siempre está a rebosar. El lunes los operarios del Ayuntamiento instalaban las nuevas agujas del reloj floral de los jardines de Méndez Núñez. Habían sido destrozadas a finales de septiembre en una noche de juerga. Ayer, tras vivir su primer botellón en esta nueva etapa, las agujas aparecieron nuevamente destrozadas. Unos vándalos aprovecharon la noche para retorcerlas, inutilizando el reloj más famoso de la ciudad. Las caras de los barrenderos, que a primera hora se afanaban para recoger kilos y kilos de basura, eran un poema. «Otra vez, otra vez se lo han cargado», decía uno de ellos resignado.

Las reacciones entre los representantes vecinales no se han hecho esperar. Todas coinciden en un punto: la exigencia de la prohibición total del botellón. No solo en los jardines de Méndez Núñez, el punto neurálgico en la actualidad, sino en toda la ciudad. La presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de A Coruña y Area Metropolitana, Luisa Varela, es tajante: «Queremos que se prohíba el botellón en toda la ciudad. No vale de nada incluir los jardines dentro de las zonas de especial protección si luego los chavales se van a ir a beber a otra parte. Hay que prohibirlo totalmente porque esta situación no puede seguir así».

En una línea similar se manifiesta el portavoz del otro conglomerado de asociaciones de la ciudad, la Federación Salvador de Madariaga. Juan Chas pide al gobierno municipal «medidas drásticas para terminar de una vez por todas con el botellón, prohibiendo totalmente el consumo de alcohol en la calle». Chas recuerda que, en su momento, se postuló contra la normativa que estableció las zonas de especial protección porque consideraba que el problema no es solo de ruidos y vecinos. Ahora reclama que no se use como arma política: «Todos los políticos tienen que hacer un pacto para erradicar ya esta lacra social».

Otro que apela al consenso político es Gerardo Crespo, que sostiene que «no existe ninguna razón para seguir tolerando esto, excepto el voto juvenil. Si todos los partidos se unen no existirá ese problema». Crespo considera que «una sociedad que permite que sus jóvenes beban en la calle de esta manera y hagan estos destrozos es una sociedad retrógrada».

700 euros de reparación

De momento, el gobierno local, por boca del edil de Seguridad, Julio Flores, apuesta por aumentar la vigilancia y dar alternativas a los jóvenes. El concejal reiteró ayer que convocará a los grupos de la oposición para cerrar un acuerdo «de mínimos» y se lamentó del coste económico de los destrozos, subrayando que la última reparación del reloj costó 700 euros: «Es un problema de todos los ciudadanos, no del Ayuntamiento».

«Queremos que se prohíba el botellón en toda la ciudad, esta situación no puede seguir así»

Luisa Varela

«Todos los grupos políticos tienen que hacer un pacto para erradicar ya esta lacra social»

Juan Chas

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