La adversidad por lo sucedido en Alcorcón trajo al ambiente coruñés un malhumor que no se disipará fácilmente. Hay días en los que mejor es no salir de casa. Por ejemplo, ayer, con una mañana de sol que obligaba cumplir con el mandamiento médico de un paseo matinal de 45 minutos y, si alcanza la hora, todavía mejor. Sin buscarlo, me vi participando en una inesperada tertulia futbolística en plena calle. Sucedió en una de la esquinas del colegio coruñés de los Salesianos. Primero, éramos tres y, en un cuarto de hora, el grupo pasó a seis vehementes seguidores deportivistas. Empezó hablando uno, mientras el resto escuchábamos sus agrias censuras sobre el adverso 4-0. Aquello se fue calentando y llegó un momento en el que, de forma inesperada, se unió un transeúnte ajeno al grupo: «Perdonen que me meta en la polémica, pero lo que le sucede al Deportivo es un problema que me preocupa... Veo que esto se agrava más y más con el paso de los días... Incluso el mismo Oltra lo reconoce públicamente, según dijo en Alcorcón terminado el desafortunado partido, que le habría gustado estar en el banquillo y le señalaran como responsable. Ahora parece que no es culpable, porque no estaba allí».
No terminó ahí el debate, y a lo largo de la conversación se fueron derivando duras responsabilidades hacia el máximo mandatario del Deportivo al que se le escucha reiteradamente decir que «el club está trabajando».
A todo esto, el entrenador Oltra espera poder sentarse pronto en el banquillo, refiriéndose al banquillo situado en la banda del terreno de juego.