Personal de los juzgados exige un sistema de aire acondicionado
14 sep 2011 . Actualizado a las 12:30 h.Las obras de reforma del edificio de los juzgados se están demorando y lo peor no son las molestias propias de una reforma, sino la falta de aire acondicionado. Denuncian los funcionarios que en invierno sufren temperaturas gélidas y en verano «infernales». Alguno ha llegado a ver el mercurio elevarse hasta los cuarenta grados centígrados. Y con ese calor «resulta casi imposible trabajar». Por eso, convocados por la junta de personal, se concentraron ayer por la mañana a las puertas del edificio, para pedir «condicións dignas xa», tal y como rezaban los carteles.
Que se den altísimas temperaturas en los tribunales se debe a la falta de un aparato de climatización y a las propias características del edificio. Su techo es de uralita plástica y la fachada carece de ventanas. Eso produce, según los trabajadores y usuarios, un efecto invernadero «incompatible con unas condiciones laborales mínimamente exigibles».
Problema histórico
El problema no es de ahora. De hecho, la reforma que lleva a cabo la Consellería de Presidencia, con un coste superior a los dos millones de euros -se cambió todo el tejado y se habilitaron juzgados, entre otros trabajos-, se hizo precisamente para subsanar este problema, pues las altas y bajas temperaturas, dependiendo de la estación del año, se llevan «sufriendo desde hace muchos años».
La delegada de CC.OO., Estrella Añón, aseguró que lleva tiempo intentando sin éxito ponerse en contacto con la Xunta para trasladarles el problema. Desde Presidencia se pide un poco de paciencia y, reconociendo que sí es cierto que el sistema de climatización todavía no se empezó a instalar, esos trabajos se harán de manera inmediata, toda vez que forman parte del proyecto de reforma del edificio.
Hasta la fecha los funcionarios solo cuentan con uno de esos aparatos de aire acondicionado conocidos como pingüinos. Hay uno en la cuarta planta, la más afectada por las altas temperaturas. Precisamente fue la medida que se adoptó en el edificio Proa de Matogrande, donde se encuentran los juzgados de lo Contencioso y Mercantil. Ante los problemas que arrastró siempre la climatización, se optó por poner pingüinos en cada uno de los juzgados, lo que alivió bastante el problema, según reconocen los propios trabajadores.
Pero en los juzgados «llevamos años trabajando empapados por el sudor propio y el de nuestros compañeros», según lamentaba ayer en plena concentración José P.?L., funcionario de Justicia.
«Llevamos años trabajando entre el sudor propio y el del resto de los compañeros»
José P.?L.