Mañana, la agrupación socialista coruñesa se reunirá para debatir la lista para las generales.
-¿Caamaño o Cortizo?
-Cualquiera de los dos tiene la capacidad para encabezar la lista, pero también tenemos mujeres que pueden asumir esa responsabilidad. Habrá que conjugar varios intereses con el cumplimiento de la ley de igualdad. Y también nuestro secretario general [Javier Losada] sería una gran opción para encabezar esa lista, aunque parece que repetirá en el Senado. Es joven, con gran experiencia, y responde perfectamente al perfil del candidato, ya que como exalcalde conoce perfectamente los problemas de los ciudadanos.
-Las elecciones han aplazado la renovación de la ejecutiva local, aunque ya hay varios candidatos a la secretaría general, entre ellos Mar Barcón.
-Se han posicionado, porque todavía no se ha abierto ningún proceso de presentación de candidaturas. Mar está haciendo un gran trabajo como portavoz municipal y confío en que se alcance una lista de consenso por el bien del partido y de la ciudad.
-Tras tres meses, ¿ha cambiado el análisis de la derrota de mayo y de sus causas?
-La valoración la hice días después y no la cambio. Creo que fueron causas ajenas a la gestión municipal, porque no perdimos solo Coruña, también Barcelona, Sevilla, Gijón o San Sebastián. No se valoró la gestión de los alcaldes. La política son ciclos, aunque me encuentro con muchos ciudadanos que me dicen que se han equivocado y que si pudieran dar marcha atrás cambiarían su voto.
-¿Les perjudicó el pacto con el BNG?
-No, en estos cuatro años ninguno hicimos política partidista, sino de gobierno. Desde el primer momento, Javier se propuso la gobernabilidad y lo consiguió. Y prueba de que no influyó es que alcaldes como el de Lugo, que gobernaban en solitario, también perdieron votos.
-¿Un apoyo explícito de Francisco Vázquez hubiese cambiado el resultado?
-No [rotunda]. Pero me hubiese gustado que participase en la campaña, por él y por el partido.
-¿Cabe una reconciliación?
-Por mi parte, respeto y afecto, pero no puedo entrar en la cabeza de otra persona.