Vuelve Picasso

Ángel Padín

A CORUÑA

Como un Guadiana en este caso norteño vuelve a salir a la tibia luz coruñesa la figura de Picasso. En esta ocasión, porque el recién estrenado alcalde Carlos Negreira ha vuelto sus ojos de político sagaz a un tema del que vienen ocupándose desde hace muchos años distintos grupos e intelectuales coruñeses. Se trata de reivindicar el que algunos denominamos Picasso coruñés, un rapaz nacido en Málaga que fue ciudadano de la urbe entre los años 1891 y 1895.

Dice muy acertadamente el regidor coruñés que en esta ciudad proa al mar pintó el genial artista hasta un total de 72 cuadros, obras que tristemente han ido a dar lustre a museos como el de París (La niña de los pies descalzos), el de Barcelona (El hombre de la gorra) y a colecciones particulares por todo el orbe. (Por cierto que en nuestra Coruña todavía se guarda un pequeño óleo sobre tabla propiedad familiar y otra sobre tela de José Ruiz Blasco, padre de Picasso).

A quienes nos movemos en el entorno de la Casa-Museo Picasso, como integrantes de una asociación cultural que tiene más voluntad que posibilidades reales, el interés del alcalde nos ha parecido un paso adelante para reivindicar que Picasso aquí se enamoró por primera vez, expuso también por primera vez en la calle Real, estudió en su instituto y en su Escuela de Bellas Artes y pintó los aludidos cuadros. Uno de ellos lo poseyó un caracterizado coruñés que lo cambió por un dibujo actual. Este dibujo estuvo exhibiéndose durante varios meses en un escaparate de Lino Pérez en la calle Real. Nadie tuvo gran interés en adquirirlo y se fue a Madrid y vendió en una galería.

Esperemos que esa impasibilidad coruñesa se destierre con el impulso que pretende Negreira.