«No puedo comer sin pan»

Elena Silveira
elena silveira CARRAL / LA VOZ

A CORUÑA

Es de familia de panaderos, pero reconoce que le pierde la comida rápida

14 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace poco que se instaló en el despacho de un Concello recién remodelado. No le ha dado tiempo a colgar cuadros, pero ya ha colocado la planta que le regaló su madre cuando tomó posesión de su cargo y una silvarda, una planta «pícara» que usaban los barrenderos para hacer las escobas. Amante de las tradiciones, confiesa su afición por los coches, la pesca y el pan. Y no iba a ser menos: su abuela ya era panadera y a José Luis Fernández Mouriño (Carral, 1962) se le conoce no solo por ser el alcalde, sino por haber sido o muiñeiro, un apodo que todavía conserva.

-¿Se ha olvidado de cómo se amasa el pan?

-Eso no se olvida. Soy hijo de panaderos. Mi abuela ya era panadera y mi madre, que la conocen como Maruja de Herves, siguió con el negocio. Ella fue una trabajadora fuera de lo normal, y eso lo ha heredado mi hermana. En una panadería se trabajan 16 horas al día.

-¿Lo recuerda como algo duro?

-Mientras otros niños veían Tarzán los sábados por la tarde yo, con 8 o 9 años, estaba con el reparto o metiendo la masa en el horno. Mi padre tuvo un accidente cuando yo tenía 15 años y a esa edad me puse al frente del negocio. Y eso me marcó. Fuimos ampliando y en 1984 compramos un molino, por eso sé tanto de cereales y en Carral me conocen como o muiñeiro. Aunque desde 1990 estoy desvinculado del negocio.

-¿Hay algún pan mejor que el de Carral?

-El de Cea y el de Ousá me encantan, ¡pero el de Carral...! No soy capaz de comer si no hay pan. Creo que es el mayor manjar del mundo. Y el de peso está mejor al día siguiente, tiene un sabor mejor, más afrutado y con la miga más jugosa.

-Así que no prueba las baguetes.

-No es que esté en contra, pero es para comer en el momento. El proceso de elaboración de un pan de Carral lleva siete horas, y hay que tenerlo en cuenta. En un pan puedo distinguir de dónde procede el trigo... y cada vez hay menos trigo blanco, el que se utilizaba para la brona, con un sabor mucho más intenso.

-Parece que habla de un vino.

-Es que hablar de pan es igual que hablar de vino.

-En pan será un experto, pero tiene fama de mal comedor...

-Puff... [suspira] Es cierto. Estuve en la Diputación 12 años y con tanta comida lo he pasado muy mal. ¿Tú sabes lo que era comer fuera, con el camarero preguntando por qué no comía todo y si estaba bueno? A mí lo que me gustan son las hamburguesas, los huevos fritos con patatas, la ensaladilla... Ya me dirás, porque en Ponteceso pude comer los mejores percebes de Galicia, pero ni los probaba. No me gusta el marisco, prefiero unas parrochitas o unas lentejas.

-Aún está a tiempo de redimirse.

-Me quedó desde pequeño. Como en la panadería no había horarios para comer, pues te tomabas lo primero que encontrabas y cuando podías.

-¿Y sigue pescando?

-Cada vez menos. Solía ir con mi amigo Marcial; lo recogía en Lignitos de Meirama cuando salía de trabajar y nos íbamos los dos a Baio, a Arzúa?

-Pero si tenían aquí el Barcés.

-Es que uno de los mejores ríos trucheros es el de Baio. Aunque ahora cada vez hay menos truchas: contaminación, furtivos...

-¿No ha probado el mar?

-Sí, claro. Y dicen que es más vicioso, pero no es para mí. Fui un par de veces y coincidió que hizo un día muy malo, no pescamos nada y aún por encima tuvimos problemas con los aperos. Además, los barcos me marean bastante y acabo echando todas las alegrías? Y, por si fuera poco, te tienes que levantar muy temprano por las mareas. Y no, eso no...

-Es usted casero, entonces.

-Pues soy poco de casa. Me levanto temprano, leo la prensa en un bar con dos o tres cafés muy claritos y a veces no vuelvo hasta la noche.

-Claro, ¡y no va a comer!

-[Sonríe] ¡Pues muy pocas veces! Siempre voy a la vinoteca que tiene mi mujer. Allí nos juntamos con los amigos para comer o nos vamos a otro sitio. Luego suelo echar una partida de tute y vuelvo a la vinoteca. [Se queda pensativo] Estoy poco en casa, aunque me gusta estar en ella.

-¿Y ejerce como abuelo?

-[Le cambia la cara] Es que mis nietos son mi debilidad. El niño tiene un año y la niña dos años y medio. Cuando cojo a uno en el colo el otro se cela, así que a mi hija le digo que tengo que atenderlos de uno en uno.

-Mouriño, y con ese apellido no será usted del Barça...

-[Se ríe] No, no, no... aunque no soy un gran aficionado al fútbol la verdad es que simpatizo más con el Real Madrid.

josé luis fernández mouriño alcalde de carral

«A mi lo que me gustan son las hamburguesas, los huevos fritos con patatas y la ensaladilla»

J. L. Fernández Mouriño