«Nadie te va a traer el trabajo a casa, hay que salir a buscarlo». La frase que cientos de jóvenes habrán escuchado en sus casas adquiere todo su sentido con un simple paseo por la calle Real. En estos días de crisis, de paro galopante y de búsqueda de empleo por Internet desde casa, resulta que el método tradicional, el cartelito de «Se necesita empleado», sigue vigente. Allí hasta cinco escaparates lucen una oferta de trabajo. Y eso, en los tiempos que corren, resulta algo excepcional.
Caminando desde el Obelisco el primer reclamo se encuentra en la luna de Pili Carrera. Su «Se necesita dependienta. Entregar curriculum vitae» luce desde hace unos días con una buena respuesta. Todos los días cae algún currículo, entre los que destacan, sobre todo, mujeres extranjeras. Al parecer, una de las candidatas cumplía la expectativas y, en principio, el trabajo en período de pruebas iba a ser suyo.
En calzados Valeria también ha tenido éxito con la convocatoria. Para el puesto de dependienta en la campaña de verano, les han llegado en apenas cuatro días entre 20 y 25 solicitudes. Aquí también predominaban las mujeres extranjeras, pero además las mayores de 50 años. De todos modos, la tienda que más ha logrado por ahora es Vogue. Uno de sus encargados explica que cada día les entregan «13 o 14 currículos» entre los que se da una circunstancia curiosa: «La mayoría son de Oleiros».
En la zapatería Dadá se restringe la edad. Se solicita empleados entre 17 y 21 años. «Nos mandan los carteles y los colgamos, no te puedo decir más», comenta la dependienta, que estima que cada día caen entre «dos y tres currículos».
Este particular paseo por la ruta del empleo concluye en la tienda Calzedonia, donde un escueto «se necesita personal» se dirige al parado.