Los gallegos, entre los que menos se protegen de la radiación solar
14 jun 2011 . Actualizado a las 11:48 h.El sol siempre sale, aún con nubes, sin demasiado calor y fuera de la playa, la piscina o el campo. De ahí la necesidad de protegerse a cualquier hora e incluso solo para andar por la calle, y hacer frente a radiaciones que explican no solo el envejecimiento cutáneo y las manchas, sino la aparición de alergias y cánceres en una piel que, porque tiene memoria, se resiente de rayos de efectos acumulativos, progresivos e irreversibles. En ese mismo mensaje volvieron a insistir ayer, y van ya más de diez años, los farmacéuticos coruñeses.
Con el comienzo de una nueva campaña de fotoprotección, que llegará a seiscientas oficinas de toda la provincia, Rosa Lendoiro, presidenta del colectivo, aludió a dos informes para reforzar el mensaje. El primero, el de la Organización Meteorológica Mundial, que recientemente alertó del grave agotamiento de la capa de ozono que hacen de esta primavera y verano una de las de mayor riesgo ultravioleta, radiación que es capaz de atravesar el 90 % de las nubes. Y el segundo, el estudio del Instituto Dermae que suspende a los gallegos en la asignatura de protección solar: solo el 53 % afirma utilizar siempre fotoprotectores y apenas el 48 % toma medidas como ponerse gorras, gafas de sol y evitar las horas centrales del día. Y eso a pesar de que, aunque parezca contradictorio, Galicia es una de las comunidades que mayor conocimiento tiene (hasta un 68 % de la población) sobre los riesgos de la radiación. «El problema está en la sensación de calor, pero no tener calor no implica que no nos esté dando el sol y que no haya que protegerse», explicó Lendoiro.
Los estudios realizados indican también que el sector de protección con el que más prevención se tiene es con los niños, de ahí que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña decidiera este año centrarse en los más pequeños como la vía de entrada para promover buenos hábitos para toda la familia a través de la campaña Juega sano con el sol.
Entre las recomendaciones reiteradas, además de que los menores de 3 años no deben exponerse directamente al sol, figuran usar crema no solo para ir a la playa, sino también si se va a salir a pasear o a tomar algo a una terraza, con máximo cuidado si se tiene una profesión que se desarrolla al aire libre o si se está tomando algún medicamento. Para cada tipo de piel y también para cada momento -no es lo mismo irse al Caribe que pasear por A Coruña- existe una fórmula idónea, en crema o espray, pero también en barra o stick, y el farmacéutico cuenta con formación para recomendar el más indicado.
Ponerse el fotoprotector media hora antes de salir al sol, hacerlo aun cuando esté nublado, repetir la aplicación cada dos o tres horas y en cantidad suficiente, y reponer también después de cada baño son algunas de las claves para poner a salvo la piel, sin olvidarse de zonas especialmente sensibles que a menudo se descuidan: la calva, los empeines, las orejas y los párpados. A ello cabe añadir no mantener mucho tiempo la misma posición, alternar con sombra e hidratarse con líquidos frecuentemente. Por último, recordar que las cremas aftersun no están solo para aliviar la piel cuando ya nos hemos quemado, es aconsejable utilizarlas después de los baños de sol para favorecer su descanso y recuperación.
«El problema está en la sensación de calor, pero no sentirlo no significa que no nos esté dando el sol»
Rosa Lendoiro