El 23 de octubre del 2002, el Chuac se veía sorprendido por un fuego. Para mejorar la preparación frente a situaciones similares, el centro presentó ayer su plan de autoprotección. Además de formación que el personal sigue regularmente, con prácticas reales con fuego, este nuevo plan incluye un documental realizado por el propio personal del Chuac sobre un imprevisto de riesgo. A modo de película y en un rodaje que puso al descubierto la madera de actor de muchos sanitarios, se va relatando qué hacer en cada momento, qué papel corresponde a cada profesional y cuáles son los pasos a seguir si las llamas amenazan el hospital.
Teléfono 10000
Sabe la plantilla del Chuac que hay un número clave, el 10000, primer teléfono que ha de marcarse para poner en marcha un dispositivo que hace saltar el primer preaviso a los bomberos y el de los equipos ESI o de segunda intervención del centro, 93 personas formadas para llegar, convenientemente equipadas, a las llamas incluso antes que los bomberos.
Se alerta a una cadena de profesionales, desde el jefe de emergencias a la de urgencias, y se moviliza al comité de catástrofes para tomar decisiones tan rápidas como cortar el suministro eléctrico e incluso el de gas y oxígeno.
Almohadas como señales
Enseña también el documental que allí donde se produce el fuego lo primero es dar la voz de alarma y poner a salvo a las personas. Detalles como que hay que evacuar antes a los pacientes que están más lejos de la salida, que para hacerlo, si no se dispone de medios, se les puede embuchar en sus propias sábanas y arrastrarlos, que hay que impedir que los que puedan andar retrocedan a recoger cosas o que para facilitar el trabajo a los bomberos debe dejarse un extintor ante la puerta donde se encuentra el foco son algunas de las enseñanzas de la película estrenada ayer. O que para indicar qué habitaciones han sido evacuadas ha de dejarse la almohada ante la puerta.
«Trabajamos mucho la prevención y contamos con gente muy implicada para evitar incidentes graves como el del documental», comentó ayer José Antonio Fraga, coordinador de seguridad del Chuac, acompañado en la presentación por Alberto Baz, director de gestión. Pese a ello, los conatos de incendio son relativamente frecuentes y el complejo cuenta con áreas críticas, como cocina, laboratorios, área de informática o la central eléctrica, donde se hace especial hincapié en las medidas de precaución y control.
Doscientos «actores»
En el rodaje, con 200 trabajadores y los bomberos convertidos en actores, «descubrí que después de dos décadas en esta casa hay zonas y recovecos que no sabía que existían y he conocido a gente sin cuyo trabajo este complejo hospitalario no marcharía», resumió Juan Luces, médico de urgencias e impulsor del filme. «Este documental está hecho con el corazón; espero que os sirva y en el caso no deseado de un siniestro, os ayude a ser lo más eficaces posible», concluyó.