La torre de Hércules está a punto de cumplir su segundo aniversario desde que fue declarada patrimonio de la humanidad. Entre los diversos actos programados, Pablo Candamio y Ánxeles Penas mostrarán sus Miradas dunha Torre, un proyecto compuesto por varias fotografías, pinturas y una poesía dedicada al monumento.
Candamio comenta que el mayor peligro al que se enfrentó a la hora de hacer una exposición en la que la protagonista fuese la torre de Hércules fue que «ya hay miles de fotos y te expones a que estén muy vistas, pero yo he intentado buscar miradas distintas, tanto de ella como mías».
Ante este nuevo reto al que se enfrenta, Candamio explica que «no se trata simplemente de una exposición, es un proyecto completo, pero que todavía sigue abierto». Su idea es que pueda llegar a integrar otros aspectos del arte, como la música, porque «lo permite y además puede serle útil», o que incluso pueda trasladarse o intercambiarse con otras ciudades.
El artista pretende que sus fotografías sean algo más que simples imágenes, «tienen que incitarte a tocarlas, a sentir algo más», afirma. No concibe separar técnica y calidad, ya que «solo de ese modo puedes acercarte a la perfección, algo que busco en todos mis trabajos».
Aunque cansado, después de seis meses desde que la concejala de Cultura, María Xosé Bravo, le diese el visto bueno al proyecto, se siente entusiasmado por saber cómo quedará todo en la sala. «Lo que era una locura hace medio año ahora es prácticamente un hecho consumado», dice. «Ninguna de las fotos de la exposición están alteradas -explica el autor-, pero tienen trabajo de edición y perfeccionamiento».