Entre Penamoa y Gallardón

El PSOE presume de acabar con el poblado y Negreira del alcalde de Madrid

la voz

Penamoa se coló ayer en la campaña y por partida doble. A la misma hora que el PSOE programaba su mitin en el María Barbeito, la plataforma del Ventorrillo se concentraba a las puertas del colegio.

Con una sonora pitada recibieron unos 70 manifestantes a los candidatos, en especial a la concejala Silvia Longueira, que ante un número similar de oyentes reivindicó su gestión: «Digan lo que digan los señores que están ahí fuera, hemos curado, hasta donde hemos podido, esta enfermedad que tenía el barrio: quedan seis familias pendientes de desalojo judicial y hemos recolocado a más de 400 personas». Acompañada por José García Buitrón y por Carmen Marón, Longueira subrayó que el desmantelamiento «lo hicimos mientras los de enfrente jugaban con la miseria», y advirtió acerca de los recortes que practicará «quien entiende la política como una empresa».

Buitrón, además de hablar de la apuesta del PSOE por hacer de A Coruña la ciudad de la salud, profundizó en «la mayor afrenta democrática: reírse de los ciudadanos». Puso ejemplos: prometer soluciones mágicas, eludir responsabilidades, «como no asumir que la crisis es cosa de todos y culpa, sobre todo, de los banqueros y los empresarios especuladores», pero también prestarse a imágenes impúdicas, como «hacerse fotos en la cola del paro», o «pedirle a los ciudadanos que recorten costes cuando se ganan 300.000 euros». Arrancó muchos aplausos con una definición: «Es una sinvergonzada», dijo el ex gerente del Chuac, antes de contraponer a todo ello «la valentía de un presidente que fue capaz de rectificar y meterse en la ola de la impopularidad para sacar a este país de la crisis». «Tenemos muchas razones para votar», añadió antes de pedir el apoyo a «quienes han demostrado años y años su compromiso con la ciudad y, sobre todo, con los ciudadanos».

Negreira con Gallardón

Después de que un problema en Barajas le impidiera asistir al mitin del Coliseo el primer fin de semana de campaña, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, visitó ayer A Coruña «para apoyar el proyecto de Negreira». Los dos alcaldables se comprometieron a profundizar en la relación entre ambos municipios. La primera propuesta, anunció Negreira, sería un convenio en materia de turismo y cultura, para adaptar un modelo que, en Madrid, «ha duplicado el número de turistas en ocho años», destacó Gallardón.

Negreira destacó la capacidad del alcalde madrileño «para transformar las maquetas y las infografías en realidades, que no es lo que hemos tenido con este alcalde» y este le respondió reivindicando el desarrollo del tren de alta velocidad entre ambas ciudades que, vaticinó, ambos exigirán a Rajoy «cuando sea presidente del Gobierno».

En la calle, Gallardón demostró que domina el arte de la campaña. En 40 minutos, se recorrió el centro de Federico Tapia al paseo marítimo, repartiendo folletos y besos. Incluso cuando fue increpado en la plaza de Lugo por miembros de Democracia Real Ya, no descompuso el gesto.

El BNG promete una ordenanza del gallego

El BNG celebró su mitin central en A Coruña en el Rosalía, con casi 700 personas, entre las que no hubo ningún representante del tellismo y sí algunos cargos de confianza de los nacionalistas, como el director de los Museos Científicos, Tino Fraga, o representantes del mundo de la cultura, como Cesáreo Sánchez, presidente de la AELG.

Avia González reivindicó «o papel da mocidade na transformación» de la sociedad gallega. «Non todos somos iguais, algúns somos do BNG», proclamó antes de cederle la palabra a María Xosé Bravo, número 2 de la candidatura. Ante un auditorio afín y entregado, Bravo sacó uno de los temas tabú de la campaña, la ordenanza del gallego que el Bloque no pudo aprobar en estos cuatro años. «Impulsaremos a aprobación dunha ordenanza de impulso do galego no Concello», proclamó.

Con los ánimos ya caldeados, Xosé Manuel Carril, el candidato a la alcaldía, reivindicó el papel del BNG «como auténtico garante das políticas de esquerdas» y recordó su oposición «aos recortes sociais do PP e o PSOE». Hizo un guiño a los manifestantes de Democracia Real y aseguró que «a nosa indignación é a nosa aposta por outro modelo». Criticó la complicidad de los grandes partidos en la situación de las rías y pidió un nuevo modelo de PGOM y de movilidad, «porque non pode ser que a Compañía de Tranvías sexa un negocio á nosa conta».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Entre Penamoa y Gallardón