Imprevistos técnicos ponen en punto muerto la ampliación de Alfonso Molina en A Coruña

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Obras en la confluencia de la avenida de San Cristóbal con Alfonso Molina
Obras en la confluencia de la avenida de San Cristóbal con Alfonso Molina Marcos Míguez

El presupuesto roza ya los 20 millones y el plazo de esta primera fase se retrasa hasta finales de año

10 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La primera fase de las obras de ampliación de la avenida Alfonso Molina (AC-11), la arteria por la que transitan más de 120.000 vehículos diarios, sigue acumulando retrasos. Los imprevistos en el subsuelo han obligado a replantear calendarios y presupuesto, convirtiendo el nudo viario a la altura de San Cristóbal y la rotonda de Matogrande en una ratonera para los conductores que quieren salir de la ciudad de A Coruña. Desde hace días, las obras parecen estar en punto muerto, ya que son pocos los operarios qe trabajan en la zona. La incógnita es ahora si han surgido nuevos problemas y si las máquinas habrán terminado en el plazo, a prorrogado, previsto. Estas son las claves:

¿Cuándo comenzó a hablarse de la ampliación de la vía?

La necesidad de ampliar la AC-11 se puso sobre la mesa a finales de los años 90. Durante 25 años, el proyecto atravesó un laberinto administrativo de alegaciones, cambios de trazado (para incluir sendas ciclistas y reducir el impacto visual) y vaivenes políticos. Tras años de bloqueo, el Estado licitó las obras de la primera fase (mejora de capacidad) en julio del 2023, formalizando el contrato en diciembre, con un presupuesto base de 18,3 millones Los trabajos sobre el terreno arrancaron oficialmente en enero del 2024. Sin embargo, debido a imprevistos técnicos no detectados en la fase de proyecto, esta primera parte de la obra tendrá un sobrecoste de aproximadamente un millón de euros.

¿Cuáles son los imprevistos que elevan el presupuesto de la obra?

Las «cuestiones sobrevenidas» en el proyecto es el oleoducto de Exolum que pasa por debajo de la avenida a la altura de San Cristóbal. De hecho, este nudo viario es, actualmente, el epicentro de la polémica. Inicialmente se anunció que se harían cortes puntuales de pocos días en octubre y noviembre del 2025 para «trabajos de abastecimiento». Pero las excavaciones se transformaron en un problema mayor. El descubrimiento de interferencias críticas con el oleoducto de Exolum y la necesidad de reponer una tubería de fundición de 600 milímetros de diámetro (presentaba un estado de deterioro peor al previsto) obligaron al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a decretar un cierre total del ramal desde la avenida de San Cristóbal hacia Alfonso Molina, en sentido salida de la ciudad, durante dos meses, del pasado 13 de enero al próximo día 17. A pesar de que las obras se han ralentizado, desde la Subdelegación del Gobierno indicaron ayer que «no tienen información» sobre si la situación y el corte de tráfico se prolongarán más tiempo.

¿Qué consecuencias ha tenido el corte del ramal desde San Cristóbal?

El cierre provocó un efecto dominó negativo en la movilidad. Al eliminarse la salida directa hacia la autopista, miles de vehículos se ven obligados a confluir en la glorieta de Matogrande, ya de por sí saturada. Debido a la tensión circulatoria, la Policía Local ya tuvo que intervenir de urgencia en los anteriores cortes de tráfico, prohibiendo giros a la izquierda y desviando el tráfico hacia las nuevas glorietas de Xuxán (Eirís) para intentar aliviar un tapón que llegó a bloquear los accesos al hospital y al recinto ferial. El hecho de que un ramal estratégico permanezca cerrado sin saber como avanzan las obras señala que pudo haber una planificación deficiente que sigue asfixiando la movilidad de los coruñeses.

¿Qué plazos se manejan?

Los trabajos comenzaron en enero del 2024 con un plazo teórico de 24 meses. Aunque el fin de esta fase está prevista para el segundo semestre del 2026, el avance está condicionado por la complejidad técnica de la obra y la aparición de los imprevistos que han obligado a revisar tanto el calendario de ejecución como el presupuesto económico, que ya roza los 20 millones. Así, tras dos años de trabajos y avances muy lentos todavía no se ha llegado al grueso de la intervención, que afectará al tronco central de vía.

¿Cómo se pueden acelerar los plazos de la obra?

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, aseguró en los micrófonos de Radio Voz el pasado mes de enero que exigiría al Gobierno central la «agilización de los plazos» y que no tendría «tibieza ni miedo» para reclamar al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que las obras progresen lo más rápido posible y con las menores molestias para los usuarios de la principal vía de entrada y salida a la ciudad. Después de aquellas declaraciones, el primer teniente de alcalde, José Manuel Lage, se entrevisto en Madrid con el director general de Carreteras, Juan Pedro Fernández Palomino, para analizar el estado de la actuación. «Somos exigentes y no vamos a bajar la guardia. La demora en las obras no tiene cabida y así se lo he transmitido, hemos pedido al ministerio que llegue con rapidez a un acuerdo con Exolum», indicó el edil de Economía e Planificación Estratéxica en relación a la empresa titular del oleoducto. Desde el gobierno local recuerdan que volvió a A Coruña con el compromiso de que la segunda fase de la obra se licitará en mayo «para que no se eternicen las obras y se puedan desarrollar en paralelo». Esta fase consiste en la integración paisajística, valorada en cerca de 6 millones de euros, y supondrá una importante humanización de la principal entrada a la ciudad. «Nosotros seguiremos reclamando agilidad y que genere el menor número de molestias posible», añadieron desde el gobierno local. Lage Tuñas y Fernández Palomino también acordaron la constitución de una comisión mixta para hacer un seguimiento mensual del proyecto de Alfonso Molina. Estará compuesta por equipos técnicos de la Demarcación de Carreteras y del Concello.

Críticas del grupo municipal del PP

El grupo municipal del PP denunció este martes el retraso de las obras de ampliación de la avenida Alfonso Molina, que estaban previstas para finalizar en enero y cuya finalización todavía carece de fecha concreta.

Según el PP, «el retraso sin fecha de la obra de Alfonso Molina se veía venir desde hace tiempo y confirma el escaso peso de Inés Rey ante el Gobierno socialista del Estado y su pasividad para reclamar y exigir». La formación nacionalista señala que, a pesar de que todos preveían que la obra no estaría lista a tiempo, la alcaldesa no actuó, «porque no se reunieron con el ministerio hasta que el plazo de ejecución ya había terminado». De la mencionada reunión, añade el PP, «no salió una nueva fecha de finalización. El único anuncio fue que aumentaban 1 millón de euros el presupuesto porque se dieron cuenta de que por allí pasa un oleoducto que lleva años en el mismo sitio».

El grupo municipal critica además la falta de información sobre otros proyectos de movilidad urbana, como la tan anunciada cuarta ronda, proyecto estrella de la alcaldesa presentado en octubre del 2019, el Vial 18 y la ampliación de A Pasaxe, sobre los que «no se sabe nada», según destacan desde el PP.

El BNG insiste en que la ciudad necesita de una planificación y ejecución más rigurosas, así como de una alcaldesa que defienda con fuerza los intereses de A Coruña ante el Gobierno central.