Carvajal, uno de los rostros más televisivos, representa esta tarde en el Colón la obra «El cerco de Leningrado»
01 abr 2011 . Actualizado a las 12:45 h.Beatriz Carvajal (Madrid, 1949) representa esta tarde en el Teatro Colón El cerco de Leningrado, una obra que plantea la defensa de los valores espirituales frente al capitalismo.
-¿Tiene valor el teatro para este tipo de cosas?
-El teatro siempre es testigo de la vida y plantea posibilidades, pero en los tiempos que corren, tal y como se dice en la obra, es muy difícil.
-La obra cuenta la historia de una mujer propietaria de un teatro donde su marido fallece mientras está ensayando. Poco después ella y la amante se convertirán en grandes amigas. Algunos críticos hablan de teatro dentro del teatro.
-No exactamente. La obra transcurre en un teatro del que mi personaje es propietaria. No es teatro del teatro, es una historia que sucede en un teatro porque coincide.
-Dijo usted en alguna ocasión que la crisis está haciendo que el teatro sea más minimalista. ¿Esto es bueno?
-Afortunadamente, la crisis ha hecho que nos adaptemos a montajes más reales. En España hubo un tiempo en que lo importante era el director, ahora se hace un teatro más de autor, de guión, donde lo importante son los textos. La crisis no ha sensibilizado a la gente, no así Internet. La gente viene al teatro porque no se puede piratear, y por el gusto al directo.
-En varias ocasiones ha parodiado a los gallegos. ¿Le une una relación especial con Galicia?
-Pues sí. Mi padre era un enamorado de Galicia. Además la primera vez que salí de gira con 15 años, el primer sitio fue A Coruña. El 99% de los españoles piensan que soy gallega. En una ocasión uno se enfadó conmigo porque le dije ?no, aunque me gustaría mucho?. Incluso aprendí a hacer empanada y lacón.
-Hablando de enfados. ¿Alguno se enfadó más de la cuenta con sus imitaciones?
-Tuve problemas en su momento. Unos no se lo tomaban demasiado bien y otros sí. Siempre estaba hecho con mucho cariño y respeto, ponía en boca de ese personaje tierno las cosas más inteligentes de mi show. Pero cada uno tiene su humor, y este es muy particular. Me da mucha pena que ni andaluces ni catalanes se hayan enfadado, y haya sido en Galicia, un sitio tan querido por mi padre.
«Me gustaría ser de aquí. Incluso aprendí a hacer empanada y lacón»