El próximo lunes se procederá al derribo de otras siete chabolas en Penamoa, todas ellas demoliciones bajo orden judicial de desalojo forzoso, una vez que sus inquilinos perdieron los pleitos emprendidos con el Ayuntamiento para continuar en el poblado al desechar la posibilidad de sumarse al plan de integración por el que 79 familias fueron realojadas.
El derribo del lunes supone un paso más para el desmantelamiento del poblado, que el pasado 1 de marzo vivió la primera demolición forzosa. Entonces, se cifraron en 19 las infraviviendas todavía en pie, siete de las cuales caerán bajo las palas en un par de días.
El alcalde, Javier Losada, señaló ayer en el programa Cita en María Pita, de Radio Voz, que «Penamoa ya es historia». Además de vincular la desaparición del asentamiento al proceso de integración «al que se sumaron los residentes que quisieron y que se desarrolló con grandes dosis de diálogo y acuerdo con la inmensa mayoría», el regidor recalcó que con la operación del lunes prácticamente restarán unas cuantas chabolas para el final definitivo.
Compromiso
«Era un compromiso que se solucionó con consenso, cuidado y gran respeto por las personas frente a las actitudes xenófobas, racistas y críticas de algunos», dijo.
Recordó también Javier Losada que «decían que mentía, que no se iba a tirar», pero el proceso está a punto de finalizar «con la parte que dije: que había algunos que habría que echar de allí a la fuerza porque no quieren integrarse y presuntamente se dedican a actividades delictivas».
Agradecimiento a los jueces
«Estoy muy agradecido a los jueces, que están trabajando de forma activa, ágil y comprometidos con resolver, con la legalidad por delante, el problema de unos espacios que son públicos», recalcó el dirigente municipal. Tras el derribo programado para las 10 horas del lunes, se seguirá pendiente de las correspondientes órdenes judiciales para liberar totalmente el poblado a lo largo de las próximas semanas.
«De Penamoa tendremos exclusivamente el recuerdo -añadió- como lo tenemos de Casablanca, los arcones de Orillamar, la calle Oleoducto o la zona de A Cubela», enumeró antes de expresar también su agradecimiento a los vecinos de A Silva y Ventorrillo «que confiaron en mí cuando hace cuatro años les dije que acabaríamos este mandato sin que el poblado de Penamoa existiese», concluyó el alcalde.