Este mes se cumple el aniversario de los trabajos de regeneración de las playas coruñesas de Riazor, Orzán, Matadero y San Amaro, que fueron adjudicadas por el ministerio de Medio Ambiente a la empresa Dragados con un presupuesto de 8,5 millones de euros. El aporte de áridos se realizó a través de una draga fondeada en la bahía, que estaba conectada a través de un tubo con los arenales. El material fue extraído de una cantera de Vimianzo, y transportada desde el puerto de Cee.
La arena utilizada por la demarcación de Costas fue la misma que la utilizada en la ampliación realizada en los años 1988 y 1989, aunque en esta ocasión el material fue lavado dos veces antes de ser depositado en los arenales coruñeses. El sistema de impulsión desde la draga, que se realizó con agua de mar, también provocó la disminución de sus finos y aceleró su consolidación. Rafael Eimil explica que el mismo modo de trabajo se aplicó en lugares como Boiro y Rianxo, en donde los resultados finales también fueron óptimos.
Además de los trabajos realizados en los arenales coruñeses, el presupuesto presentado por Dragados también incluyó la construcción de un carril bici en el tramo que se extiende desde el obelisco Millennium hasta la zona de los arenales.
Cuando en las próximas semanas se acometa la reordenación de las playas, los técnicos podrán realizar la evaluación final de los trabajos, ya que tras un recorrido temporal de doce meses desde el inicio de las obras, estas pueden analizarse desde una nueva perspectiva.