Esas otras verdades nos llevan a manifestar total desacuerdo con ese periodismo en el que las cosas no se cuentan como son, sino que la información se presenta manipulada. Entrar en el tema no resulta agradable, pero me anima, dada mi edad, recordando el eslogan del que no quería «dejar este mundo sin probar las pipas Facundo».
Me limitaré al mundo del fútbol, afirmando que en la política, economía, justicia, etc... sucede otro tanto. Vemos una cosa y, con frecuencia, en la prensa, radio y televisión nos la cuentan de forma diferente. Si toca el fútbol, lo harán tratando de complacer a la audiencia. La masa futbolística se presta fácilmente a creer aquello que se le cuenta de forma favorable, que le guste. Auque la información llegue manipulada.
Ahí está el tema Mourinho, a quien un sector de la prensa madrileña censura duramente desde el día que llegó, hace seis meses. Lo último que se dice es que el portugués quiere marchar del Madrid, adonde llegó abriéndose paso a brazo partido, pues era su ilusión. Claro que se irá algún día, pero no es creíble que sea ahora.