La Terraza busca un título

Dolores Vázquez SADA/LA VOZ.

A CORUÑA

Espera desde 1975 que el ministerio resuelva el expediente para catalogarla como monumento artístico nacional

14 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Nadie pone en duda la singularidad de La Terraza de Sada, un inmueble representativo del movimiento modernista de principios del siglo XX, pero más allá del reconocimiento social, no cuenta con respaldo institucional que avale su valor artístico. Sus propietarios, la familia Fariña, llevan desde 1975, sin éxito, intentando que el Ministerio de Cultura resuelva un expediente para convertirlo en monumento artístico nacional e incluso han lanzado una campaña virtual, en la que día a día suman apoyos. De esta pretensión solo hay dos citas marcadas en el calendario, el 24 de enero de 1975 cuando se abrió el expediente y el 4 de marzo de ese mismo año, cuando se publica este tímido avance en el Boletín Oficial del Estado.

A partir de ahí, lo que se puede denominar silencio administrativo. «Por lógica aplastante lo tiene que ser, pero no hay nada que lo acredite», explica Antonio Fariña, que junto a su hermano Francisco, se encarga de la gestión de un inmueble que funciona como café.

«Incluso en el ministerio no sale como La Terraza, sino como La Terraza», apunta Antonio, en una anécdota que se suma a esta larga espera, que estima que está condicionada por falta de un respaldo político para la protección del inmueble.

Inmueble privado

Asegura que tampoco la Xunta se ha mostrado dispuesta a denominarlo BIC, bien de interés cultural, una figura jurídica que elevaría su grado de protección. «Nadie se ha movido por esto y parece que el mayor escollo es que sea privado, pero también lo son las iglesias», comenta Antonio Fariña, que puntualiza que el principal objetivo, además del reconocimiento social, es conseguir ayudas para asumir su costosa reparación.

«Este edificio estuvo en A Coruña, y se trajo a Sada, evitando que se destruyera como pasó con otros similares. Mis abuelos decidieron trasladarlo en 1919 y actualmente es el único edificio hecho totalmente de madera y forjado en cristal que se conserva», incide y deja claro que ese mérito es de su familia, que lo explotó como negocio hostelero durante todo este tiempo.

Sin embargo, ese aspecto majestuoso, apunta, también genera rechazo de los posibles clientes, ya que asegura que su aspecto imponente hace que muchos crean que se trata de un inmueble de una sociedad privada o un casino. «Los únicos que entrar a preguntar son los extranjeros, la gente de fuera», señala, mientras deja claro que es únicamente un café restaurante.

Quien sí ha avalado la labor de conservación del inmueble es la Real Academia de Bellas Artes, que felicitó a los hermanos Fariña Otero «por el esfuerzo que supone conservar y dar vida cultural a uno de los mejores ejemplos de la arquitectura contemporánea gallega del siglo XX», al mismo tiempo que solicitó, hace dos años, al Concello de Sada, a la Xunta y al Gobierno que ayuden a proteger el edificio y su entorno.