Las zonas comerciales y las grandes superficies vivieron su gran día. Los más jóvenes se echaron a la ?calle buscando gangas y descuentos que en algunos casos llegaron a reducir a la mitad el precio original
08 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.Tal y como cantaba Ana Torroja en aquella canción de Mecano titulada Busco algo barato, la ciudad vivió el día en el que miles de personas salieron de casa con una misión: encontrar algo barato en medio de los trapos. Y, entre carteles que anunciaban descuentos de hasta el 50% y otros que invitaban directamente a hacerle la guerra a la crisis con recortes en la factura, los exploradores de los cajones y percheros se echaron a la calle con la intención de volver con muchas bolsas y poco dinero.
Entre el ambiente predominaban jóvenes con el dinero aún fresco de los regalos de reyes. Unos haciendo cambios y otros gastando los billetes y tarjetas de regalo que aparecieron en sus zapatos la mañana del día 6. Era el caso de Raquel Martín, de 29 años. A las doce del mediodía mostraba en la calle Barcelona las primeras prendas de su cacería. «Estoy gastando el dinero que me dieron en Reyes», confirmaba «y, por ahora, compré solo un jersey y dos cinturones». Los descuentos, notables: el primero pasó de 7,99 a 5,99 y los cinturones de 4,99 a 3,99. «Aún me queda un rato de tiendas», aseguraba.
Mucho más movimiento se registraba en la calle Real, en donde algunas adolescentes vivían su gran día. Lucía y Ana llevaban un cargamento de bolsas bajo la lluvia que apareció pasada la una. «Ya nos vamos para casa, creo que compramos bien», decía la primera. Logró unas botas de agua por 30 euros que hace dos días costaban 40 euros y una chaqueta que encogió de 60 euros a 16. Ana se llevaba un pantalón por la mitad de su coste en temporada: de 16 a 8 euros.
El hecho de que el comercio esté actualmente en período de rebajas no significa que el público deseche las prendas de temporada. Ni mucho menos. «Te la ponen ahí delante, tan bonita, que al final picas y compras algo», dice Candela Solé, que acudía de compras con su amigo Jorge Cedrón, ambos de 19 años. Candela, además de dejarse 30 euros en un jersey de temporada, realizó varias adquisiciones nada desdeñables en cuanto al ahorro: un pantalón de 17,99 por 9,99 y una camiseta de 17,99 por 7,99. Su amigo obvió los recortes, y fue directamente a por las novedades. Su cesta consistía en una chaqueta de 29,99 y una cartera de 25 sin ningún tipo de rebaja de la compra antes de irse a comer.
Otro dúo de compradores los formaban Paloma Undabeitia y Carlos Sánchez. Todo lo que no compró el segundo -a las 13.30 iba de vacío-, se compensó con lo de ella. Paloma irradiaba felicidad al mostrar sus adquisiciones. Y más al comentar lo que se había ahorrado. «Esta chaqueta costaba 35,95 y la conseguí por 19,99», comentaba señalando la etiqueta que lo documentaba. También logró un buen chollo con una bufanda: «Era de 12,95 y me la bajaron hasta 6,95».
Cada vez más hombres
Contra el tópico está la realidad. Y aunque aún son mayoría las mujeres que pasean sus bolsas y su excitación por la calle y los centros comerciales en el primer día de rebajas, cada vez son más los hombres que acuden a la llamada del chollo. Aunque a veces se les vea algo perdidos y les falle la calculadora.
Jorge Rivero, por ejemplo, no era consciente del buen negocio que acaba de hacer. Por eso lucía una enorme sonrisa de oreja a oreja cuando, tras ser preguntado por su ganga, descubrió que se había ahorrado 60 euros en un pantalón. «¡Buff! No sabía que era tanta rebaja», confesaba cuando revisaba la etiqueta. «Yo lo compré porque me gustó, pero no miré cuál era el precio anterior». Su amigo, Juan Varela, también lucía feliz sus nuevas zapatillas, comprimidas en el precio de 150 a 75 euros. El sí que era plenamente consciente. «Como encontremos más gangas así, seguro que gastamos más, esto solo está empezando», comentaba en la calle Torreiro rumbo a San Andrés.
No tan contento se veía a Miguel Molina. «Nada, son los descuentos muy parecidos a los del año pasado. A mí me han hecho un 20%, tampoco es mucho». En su bolsa descansaban dos camisetas de 45 y 29 euros respectivamente. Como curiosidad cabría decir que además de comprar, Miguel aprovechaba para fotografiar el ambiente de la calle.
Y entre ese ambiente se podían ver pandillas de jóvenes como la de Pablo Varela. De la gran cantidad de bolsas que colgaban de sus brazos, él destacaba una: la que llevaba dentro una chaqueta de punto que había pasado de 35,99 euros a 25,99. «Yo creo que por ahora ya está bien de compras», aseguraba.