Los más pequeños tuvieron su gran día. Ayer fue la jornada de la ilusión, de abrir los regalos y estallar de alegría. Y no pocos fueron los niños que se echaron a la calle para poder estrenar sus nuevos juguetes. Los jardines de Méndez Núñez, la plaza Elíptica de Los Rosales o el parque Europa fueron alguno de los escenarios en los que hicieron su debut los patines, bicicletas y carritos para muñecas. Entre todos esos pequeños, pude hablar con algunos, como Eva y Elena, hermanas de cinco años y uno y medio, respectivamente, que hicieron rodar emocionadas sus nuevos vehículos: los Reyes dejaron una bicicleta de Kitty con su correspondiente casco para la primera y una moto rosa para la segunda. «Fueron muy buenos conmigo, porque yo también fui muy buena», explicaba la mayor, que tuvo doble ración de regalos. «Ya se despertaron a las siete de la mañana y, luego, a la una, fueron a la casa de los abuelos a ver lo que les habían dejado allí», decía su madre. Además de la bici y la moto, la cesta de regalos se completó con «una súper casa de muñecas para mí y para mi hermana», comentaba Eva, y una caja de Bakugan y una pizarra que también tienen que compartir. «Me gusta mucho jugar con mi hermana», aseguraba la niña. Elena, desde su añito y medio, se limitaba a sonreír y a darle impulso a su moto. Al final, los nervios del día 5 («Me costó dormirme de lo nerviosa que estaba», confesaba la pequeña) merecieron la pena.
Otros dos niños con los que hablé ayer eran Mateo y Jorge, que tuvieron una mañana parecida a la de Eva y Elena. Bien temprano, salieron de la cama rumbo al salón para ver qué presentes habían llegado de Oriente. Mateo no podía ocultar su satisfacción: «¡Me han traído un coche teledirigido rojo que era el que quería!». Pero, además, los Reyes dejaron en su casa una canasta de baloncesto. ¿Y dónde la va a colocar? «La voy a poner en el salón de casa para jugar allí», aseguraba. Habrá que ver qué dice ahora su madre sobre ello. A Jorge, su hermano pequeño, le cayeron un camión y otro coche, además de uno de los grandes triunfadores de estas fiestas: Bob Esponja. Eso sí, este para compartir. Veteranos en lo alto. A Franco aún le quedaba un año de vida cuando un grupo de aficionados al esquí, al alpinismo, a la montaña, decidieron crear una sociedad. La bautizaron con el nombre de Ártabros y en poco tiempo llegaron a la cima de los mil socios. Aquellos jóvenes coruñeses son ahora unos veteranos a los que les siguen atrayendo las altas cumbres aunque en algunos casos las piernas no responden como antes. Los hay que se mantienen en una forma verdaderamente envidiable. Llegaron a subir a las más altas cumbres y las simas más profundas recibieron la visita de los que gustaban de la espeleología. Ahora, 36 años después de todo aquello, los fundadores se reunieron en estas fiestas para confraternizar, contar batallitas y ver películas y fotografías de su época dorada como deportistas. Ahí tienen a Francisco Luis Parga Vila , primer presidente y gran impulsor de esta sociedad, la segunda más antigua de Galicia, con José Luis Pérez , Alfonso Valeiro , José Luis Ausín , Miguel Reviejo , Jorge Muiños , Juan Martínez Lage , Manuel Díaz Prieto , Andrés Castiñeiras , Cristóbal Atienza , José Ramón Fernández , Jesús Vázquez Castro , Javier Padín , Armando Sarasola , Francisco Ovalle , Cristóbal Fraga , Juan Caparrós , Antonio Leira , Fernando Mera , Antonio Trueba y Enrique de Arce .