Los crímenes más horrendos de la década se juzgan este año

La Audiencia acogerá en el 2011 a los acusados del infanticidio de Paderne o de los descuartizamientos de Aranga y Betanzos


a coruña/la voz.

Los dos últimos años fueron los más sangrientos que se recuerdan. Ha habido diez homicidios en la comarca coruñesa, algunos de ellos crudelísimos. La mayoría de esos crímenes serán juzgados este año.

Por el banquillo de la Audiencia Provincial pasará en dos meses esa pareja que hoy ya no se habla pero cuando se amaban decidieron el 11 de septiembre del 2008 acabar con la vida de una joven pareja de Sada para robarles. No conformes con coserlos a puñaladas, descuartizaron sus cuerpos y los arrojaron a un monte de Ferrol.

No era la primera vez que Manuel Antonio Prado Riveiro mataba a alguien. Solo ocho años después de coser a puñaladas a un taxista en Ordes, salió de prisión y conoció a una chica como él, una toxicómana que responde al nombre de Adriana Amenedo. Fue como juntar el hambre con las ganas de comer. En dos meses serán juzgados y el fiscal pide para ambos una condena de 46 años de cárcel.

Ajuste de cuentas

Un crimen tan horrendo como el ocurrido en Aranga en noviembre del 2008 y que también será juzgados en tres meses en la Audiencia Provincial. Dos hombres de Muros fueron asesinados y luego desmembrados y arrojados sus restos a una fosa séptica de una casa abandona en Fonteculler.

A los culpables se llegó gracias a escuchas telefónicas y a uno de los implicados, que optó por cantar antes de caer bajo las balas de sus compinches. Los imputados son seis; pero solo a uno lo acusan de la muerte. Al resto, de colaboradores en las tareas de descuartizamiento y ocultación de los cadáveres. Este crimen, además, sirvió para esclarecer numerosos asaltos a chalés cometidos en la comarca coruñesa. Y es que de las declaraciones hechas a los implicados en el doble asesinato se destapó que algunos de los sospechosos formaban parte de una banda dedicada a robos en casas.

Crimen por despecho

Si estos homicidios fueron espeluznantes, mucho más lo fue el cometido en Paderne hace cuatro meses, cuando un padre quemó vivo a su hijo de 14 meses provocando un incendio en la furgoneta en la que se encontraba el bebé. El supuesto infanticida resultó gravemente herido, pues también a él le alcanzaron las llamas. Durante muchas semanas estuvo ingresado en la unidad de quemados del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña. Se hirió cuando hizo deflagrar una bombona de butano en el interior del vehículo, donde estaba su hijo con el cinturón de seguridad puesto. Según fuentes de la investigación, el supuesto homicida urdió un plan para vengarse de su mujer, de la que se había separado. Cogió a su hijo y, momentos antes de prender fuego al vehículo, llamó a la ex esposa para avisarle de lo que iba a hacer. En el lugar de los hechos confesó el crimen. El juez de Betanzos que lleva el caso espera concluir en unos meses la instrucción y a final de año podría estar juzgado.

También pasarán por el banquillo de la Audiencia dos individuos acusados de acabar con la vida de un hombre en su domicilio de Arteixo el 8 de mayo del año pasado. Ese día perdió la vida Alfonso Piñeiro. Le pegaron un tiro en la cabeza después de llamar al telefonillo. Salió a la puerta, dejó a su mujer y a su hijo pequeño en el interior y en el rellano de las escaleras le dispararon a quemarropa. La Guardia Civil siempre sospechó que se trataba de un ajuste de cuentas. Dos personas están detenidas a espera de juicio, que se celebrará, si no ocurre nada que lo impida, después del verano.

Carral

El asesinato de David Pérez en Carral será otro de los crímenes que llegue a la Audiencia. Dos amigos fueron a casa de uno de ellos a ver un partido de fútbol y uno terminó con un tiro en la frente. El sospechoso dijo que se trató de un accidente cuando jugaban con una pistola. El fiscal cree que lo mató, sin más y pide para el procesado 25 años de cárcel. Un jurado popular se encargará de juzgarlo.

De los crímenes sucedidos en los últimos dos años en la comarca, solo uno quedó sin resolver y, por consiguiente, sin fecha de juicio ni de detenido. Ocurrió en julio del año pasado cuando se halló el cuerpo sin vida de una mujer en el pantano de Cecebre. Se detuvo a su masajista, pero salió en libertad ante la falta de pruebas.

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