Los gaiteiros del Belén viviente

Fernando Molezún A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Todos los habitantes de Bribes se vuelcan hoy con la representación del nacimiento, al que los Bascoy ponen música

19 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No existe referencia alguna en las Sagradas Escrituras a la presencia de gaiteros en Belén, celebrando junto a los pastores el nacimiento del Mesías. Claro que tampoco dicen que no los hubiese y, teniendo en cuenta que hay quien asegura haber visto a un gallego hasta en la luna, pues no sería de extrañar que la banda sonora de la entrega del oro, el incienso y la mirra por parte de los magos de Oriente al niño Jesús, procediese de una gaita tocada, por ejemplo, por un paisano de Bribes, donde todo el mundo parece saber tocar la gaita.

Es en esta localidad cercana al pantano de Cecebre donde hoy se celebra un Belén viviente en el que se implica, sin excepción, todo el pueblo: «La edad de los participantes oscila entre los tres meses y los 95 años», matiza Manuel Bascoy, miembro de la directiva de la asociación de vecinos, que organizan este singular nacimiento, en el que su hijo se encarga, precisamente, de la música: «Con el resto de miembros de la asociación Bailadela amenizaremos la salida de la misa con los cantos de Reis, las panxoliñas típicas de aquí», apunta Alejandro.

Tradición

Y es que a la familia Bascoy le va esto de la gaita desde hace varias generaciones. Manuel heredó el gusto de su padre: «Era uno de los buenos, pero lo fue dejando. Es que antes todo el mundo tocaba por aquí», advierte Jesús Carro, presidente de la asociación de vecinos ante el rubor de Manuel, que aclara con modestia: «En aquel entonces no había nada de escuela, era todo de oído y de fiesta, como en a Festa do Ramo, que se ha ido perdiendo». A su hijo no le dieron opción: «No tenía uso de razón y ya estaba aprendiendo. Y mis hermanos igual, pero ellos lo abandonaron», explica este gaitero que se define primero como bailador: «Me gusta todo lo relacionado con la música tradicional, y si me das una pandereta pues también la toco. Pero antes que nada, lo mio es el baile».

No queda un vecino sin cometido para el día de hoy. Todos vestidos de época y cada uno con su papel, desde las 11.30 y hasta que llegue la hora de dormir, todo Bribes se vuelca en el Belén viviente que llega así a su novena edición con más ánimo que nunca y con la preceptiva laconada. Un espectáculo navideño al que no falta nadie, «incluso llevamos los animales, caballos, ocas... Para los niños es una maravilla, que los hay que no han visto un conejo en su vida», asegura Manuel.