De los Castros de toda la vida

Fernando Molezún A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Regentan el que probablemente sea el negocio más veterano del barrio. Con la jubilación de Toñito llega el relevo generacional

28 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Empecé a trabajar con diez años, así que ya va siendo hora de descansar. A pasear, a disfrutar e intentar que la jubilación sea eso, mi momento de júbilo». Así se expresa Antonio Eiriz López, el propietario de la carnicería Los Castros, toda una institución en la zona, tras haberse retirado hace apenas un mes: «Aunque sé que voy a echar cosas de menos. Sobre todo el trato con el público, porque tras cuarenta años tratando con la misma gente, ya no son clientes, son amigos de tres generaciones distintas», reconoce Toñito, como le conocen en el barrio.

Y le conocen bien. De hecho no para de saludar, apostado en la puerta de su negocio, a todo el que pasa por delante. Lo del apelativo cariñoso le viene de crío: «Empecé aquí en el barrio cuando no había cumplido los 15 años. Así que yo era Toñito... y me quedó hasta los 65. Tiene gracia que yo sea Toñito y mi hijo sea Antonio», reflexiona. Hijo de maestro, nació en una familia de 14 hermanos donde hubo de todo, hasta un representante de artistas: «Mi hermano, entre otros, llevaba a Cañita Brava. Así que cuando falleció, le gestionábamos las entrevistas desde la carnicería», cuenta entre risas.

Tiene dos hijos y una hija. Los dos menores han seguido los pasos del abuelo y una es psicopedagoga y el otro termina este año esa carrera. Pero el mayor guió su camino por el sendero marcado por su padre: «Tiene cualidades e ideas. Aprendió aquí conmigo, pero ha trabajado también en Gadis y El Corte Inglés. Lleva desde los 18 años en el negocio, así que no es un recién llegado», aclara el padre. Antonio hijo, por su parte, decide quedarse al margen cuando habla el progenitor: «Para hablar no hace falta preguntarle, él ya lo dice todo», cuenta riendo y mientras saluda, igual que su padre, a todo el que circula por delante del establecimiento.

Consejos ante la crisis

Se define Toñito como un currante que ha sobrevivido a buenos y malos tiempos: «Antes montar un negocio era más fácil que ahora. Con un hermano mío monté un bar, pero es que ponías cuatro tablas y ya servías vino», admite este emprendedor que ha ido adaptando su negocio a los nuevos tiempos década tras década: «Fuimos los primeros en tener la mercancía en un mostrador tras un cristal. A principios de los ochenta incluimos pescadería. Y con la crisis de 92 metí vinos y licores... Hay que innovar», apunta. Y es que tiene la receta contra la crisis: «Si la cosa se pone difícil no hay que achicarse, sino darlle para adiante, crecer», sentencia.

Con Antonio hijo al frente, sigue este templo de la carne activo en los Castros, un barrio por el que la familia siente devoción y que, en vez de vecinos, tiene amigos.