Es su gira de despedida, el último concierto que Miguel Ríos dará en A Coruña, «menos si es para homenajear a Pucho Boedo»
18 nov 2010 . Actualizado a las 12:07 h.Este sábado a las 22.30, aquellos presentes en el Coliseo vivirán un hecho histórico: la despedida de los escenarios de un cantante que parecía haber nacido en ellos. Miguel Ríos, el hombre que afirmaba vivir en la carretera y que durante décadas realmente lo hizo, trae hasta A Coruña -ciudad que conoce bien- su última gira: Bye bye Ríos-Rock hasta el final . El hecho de que esta despedida se celebre el el multiusos que en verano se convierte en ruedo puede hacer pensar que se trata de un adiós a la torera, es decir, con vuelta. Pero el propio Ríos se muestra tajante al respecto: «Cada cosa en la vida tiene su tiempo. Y el público me ha tratado siempre tan bien que no se merece pasar un mal rato viendo como no llego a una nota. Quiero dejar un buen recuerdo, ahora que estoy en buena forma», afirmó el cantante en una entrevista en Voces de A Coruña , en Radio Voz.
Será pues la última vez que pise un escenario coruñés, aunque no la primera: «Tengo grandes recuerdos de esta ciudad. Para mi es sinónimo de placer, de acogida... pero sobre todo de percebes. ¡Pero qué percebes!», recuerda entre risas el granadino, que ha tocado en el Palacio de la Ópera, en la playa, en el palacio de los deportes o en el propio estadio de Riazor. De hecho, dicen que los destrozos que sufrió el césped en su recital fueron los culpables de que no se celebren actualmente conciertos ahí: «Bueno, yo la culpa se la echaría a otra persona, pero no digo más que está feo señalar. En Wembley se celebran infinidad de conciertos y no pasa nada. Simplemente no estábamos preparados», asume. Además, tampoco son los estadios el mejor lugar para actuar, según Ríos: «Las plazas de toros tienen mucha más magia, así que lo del Coliseo promete», afirma el protagonista de la mítica gira Rock en el Ruedo .
Tras medio siglo en activo toca hacer balance. En lo musical, podrá verse el sábado en un recital en el que no faltarán clásicos de la talla de El Río, Vuelvo a Granada o Santa Lucía. Y en lo personal, «me doy cuenta de que no me equivoqué a la hora de escoger mi oficio hace 50 años. Aposté por esta forma de vida cuando tenía 16 años y escuché mis primeros discos de Elvis. Y acerté», dice satisfecho.
66 años y en plena forma
La crítica sitúa al veterano cantante en su mejor momento, con estos conciertos de despedida. Pero Ríos se muestra escéptico: «Digamos que sigo aquí con cierta dignidad. No me quejo, pero es que tengo 66 años y no soy un cantautor que pueda coger su silla y si guitarra y cantar bajito. Lo mío es el rock, y esto tiene unas exigencias físicas y emocionales enormes. De ahí esta retirada a tiempo», explica. Una retirada definitiva de las grandes giras, que no de la música: «Yo seguiré cantando, eso es inevitable. Pero en A Coruña no me volverán a ver sobre un escenario. A no ser que me inviten a homenajear a Pucho Boedo, como ya hice, cantando una o dos canciones. O si vienen Siniestro Total o Iván Ferreiro a Granada y me dicen que cante algo con ellos. No podré negarme. Pero se acabó lo de los grandes conciertos. Este es el último».
Y es que hay algo que el propio Ríos dejó claro hace años: Los viejos roqueros nunca mueren, aunque sí pueden relajarse un poco llegado el momento.